Inma Aldea. Corazón emprendedor

Inma Aldea. Corazón emprendedor

Pensadora de nacimiento y emprendedora por aprendizaje, como ella misma se define, Inma Aldea inició su camino profesional con un sueño: irrumpir con fuerza en el mundo de la psicología. Y ¡vaya si lo ha conseguido! Actualmente, Inma es CEO de Essential Centros de Bienestar, Psicóloga y Marketer en Psiky y coordinadora de empredimiento dentro de nuestro equipo.   Desde el momento de conocerla, nos atrapó la fuerza que desprende, convirtiéndose en uno de sus sellos personales, reflejado en cada proyecto que inicia.

 

El mundo de la psicología, en los últimos tiempos, está teniendo mucho peso femenino, sin embargo, en el mundo empresarial y del emprendimiento no siempre ha sido así. ¿Alguna vez te has sentido minimizada por ser mujer?

He tenido mucha suerte a la hora de encontrar compañeros y compañeras en el mundo de la psicología con los que no he sentido en absoluto ningún tipo de discriminación o diferencia por género. No ha sido igual en las formaciones que he hecho y los entornos puramente empresariales en los que me he movido. Ahí no solo he encontrado diferencias de género sino también de edad, pues el hecho de ser mujer y, además, joven se toma como un handicap. También hemos visto situaciones machistas de algunos pacientes hacia nosotras cómo profesionales, aunque no es para nada común en mi entorno más cercano.

 

Nosotras nos enamoramos de ti con tus cursos para psicólogos emprendedores en lo cuales fuimos testigos de que a parte de psicología has aprendido muchas más habilidades ¿Cuáles dirías que son tus fortalezas? 

Pues justamente creo que mis fortalezas ahora están aquí porque las he desarrollado pero antes no era así. Sí es cierto que siempre he tenido una parte resiliente muy potente, pero en definitiva lo que creo que me ha hecho crecer ha sido la opinión crítica, es decir, ir siempre más allá y no conformarme nunca con una única versión de las cosas. La confianza en una misma no siempre se tiene y huyo despavoridamente de las frases de autoayuda. Lo que siempre he procurado es tratarme con cariño y, a veces, autocompasión sabiendo que mucho de lo que me falta se puede aprender y si no se puede, es bueno siempre rodearte de gente que te sume.

 

«Lo que creo que me ha hecho crecer ha sido la opinión crítica, es decir, ir siempre más allá y no conformarme nunca con una única versión de las cosas».

 

Inma, tienes un nervio emprendedor que  te ha llevado a realizar muchos proyectos. Quien te conoce puede percibir tu energía y fuerza ¿Siempre tienes esa valentía por bandera? 

Yo no lo llamaría valentía, lo llamaría responsabilidad. Llegado a un punto de mi carrera me di cuenta de que sin equipo no iba a ningún lado. Sola nunca llegaría lejos así que, con ese punto de partida, decidí rodearme de gente a la que cuidar siempre y corresponsabilizarme de sus problemas. Esto es lo que me hace continuar y seguir, porque quiero responder por la gente que está a mi alrededor y hacer de la conciliación de la mujer una realidad permanente.

Entendemos que no todo han sido éxitos en tu carrera profesional ¿no es así? ¿De dónde sacas la fuerza para volverte a levantar tras un proyecto que no salió como esperabas? 

He de decir que no han sido proyectos lo que más me ha hecho caer sino personas en las que he confiado y, efectivamente, no salió como yo esperaba. Después de eso, lo único que he hecho ha sido dejarme cuidar por el resto del equipo, desahogarme (por supuesto, jajaja) y continuar con el siguiente proyecto. En definitiva, es la ilusión enfocada a unos objetivos concretos y a unos valores intrínsecos lo que hará que cada día continúes, a pesar de querer tirar la toalla en múltiples ocasiones.

 

«Es la ilusión enfocada a unos objetivos concretos y a unos valores intrínsecos lo que hará que cada día continúes, a pesar de querer tirar la toalla en múltiples ocasiones».

 

24 horas con Inma ¿Cómo es un día laboral en tu vida? 

Pues me levanto bastante pronto y saco a mis perras, que son muy importantes en mi vida. Comienzo el trabajo con un café hasta mediodía y por la tarde continuó hasta una hora prudente, aunque bien es cierto que hay días que termino de trabajar a las 11 de la noche. Aprovecho para dar las gracias a mi marido, que siempre me cuida y comprende mi jornada laboral indefinida. Suelo terminar mi día viendo alguna serie de Netflix; eso es importante para desconectar de los problemas e irte a la cama con la cabeza relajada.

 

¿Cómo se lleva la psicología con las  Redes Sociales? 

Las redes sociales son una ventana muy potente y una herramienta espectacular para comunicarse con la gente. Creo que la psicología debe utilizarla como divulgación, llevando a los pacientes y a los usuarios una perspectiva cercana y de calidad para que apliquen en su día a día. Yo, personalmente, no soy nada de publicar mi vida privada en las redes sociales y procuro separar muy bien mi trabajo de mi parte familiar e íntima. Pero, también es cierto, que hay personas que con su ejemplo individual ayudan a muchas otras a continuar y utilizan la psicología para ello.

 

¿Nos podrías dar 3 consejos para mujeres en busca de su fuerza?

Lo primero de todo, creo que podemos empezar por escuchar distintos puntos de vista aún contrarios al nuestro, porque eso nos dará flexibilidad mental. El segundo, y aún más importante, es el no venderse, sobre todo en el área profesional; no seguir modas ni subirse a carros para vender rápido y fácil, eso se acaba rápido. Y por último, y creo que el más necesario, cuidados propios, justo como ese taller que tenéis en Ampsico de «Cultiva tu amor propio».

 

¿Dónde te imaginas que estarás en 5 años?

Me imagino feliz en el mismo lugar en el que estoy, pero con mucho más que aportar a la sociedad.

 

Y por último una pregunta triple: 

  • Una cita inspiradora: «Dame alas para volar y motivos para quedarme».
  • Un libro: El principito, por supuesto.
  • Una persona a la que admiras: A mi abuela, por ser valiente y hacer las cosas de forma tan extraordinaria.

 

 

 

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S.O.S. mi hijo/a tiene el pavo

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Claves para la revolución en la adolescencia

 

Aunque la adolescencia es un periodo de cambios, rebeldias y disputas continuas, hay que intentar vivirlo como una experiencia positiva, por muy extraño que te parezca. Es un momento de aprendizaje y la familia debe ser partícipe de ese proceso y dar su apoyo.

Tenemos que tener claro que nuestro hijo va a pasar por esta fase, y es mejor que sepamos a qué atenernos. “Es una etapa de mucha crisis y los padres no saben manejarse en las situaciones nuevas que presenta”.

Sin darnos cuenta educamos en el miedo, anticipamos los problemas de la adolescencia antes incluso de que ocurran. Y del miedo pasamos a la sobreprotección, que deja a los adolescentes sin capacidad de autodisciplina, control de impulsos y tolerancia a la frustración”

¿Es malo? No, sin conflicto no hay convivencia, pero hay que saber manejarlo. A los padres les cuesta mucho mentalizarse de que a partir de ahora tienen que negociar, es decir, ceder unas cosas para conseguir un objetivo común con el adolescente”. ¿Y por que en esta etapa nos cuesta entender esto? …Porque el adolescente ya no depende de nosotros para muchas cosas, es un sujeto distinto que tiene ideas propias.

“Es verdad que los adolescentes viven una etapa difícil en la que deben tomar decisiones clave. Pero esta experiencia de estrés vital, de desorientación, lo que puede dañar es mucho más importante: su autoestima. Cuando los jóvenes llegan con sensación de fracaso es porque han asumido el miedo a no ser nada en la vida. Debemos eliminar esta presión y fomentar su seguridad”.

 

Ángel Peralbo. Licenciado en Psicología y postgrado en Psicología Clínica del Niño y del Adolescente.

 

 

A continuación enunciamos 6 prácticas que SÍ funcionan con las y los adolescentes.

 

Hablar, hablar y hablar. Aunque a veces creamos que no se lo merezcan y estemos dolidos o decepcionados por su comportamiento, no rompamos la comunicación con los hijos e hijas adolescentes, porque también tienen “derecho” a equivocarse. La educación se realiza hablando y si perdemos la comunicación, perdemos la capacidad de educar.

          Algunas pautas para preparar el diálogo son:

  • Buscar el momento y el lugar oportuno para hablar.
  • Esperar a que todos estén en condiciones de hacerlo.
  • Utilizar formas y tonos adecuados.
  • Concretar al máximo los acuerdos.
  • Si no se cumplen, pedir explicaciones también de manera adecuada.

Elogiar, halagar. Pocas cosas recibimos mejor de los demás que el reconocimiento por lo que hemos hecho, por nuestras capacidades, por
nuestros esfuerzos, por nuestros comportamientos,… Solamente desde la percepción de cosas buenas en nuestros hijos e hijas podremos solicitarles que se esfuercen en cambiar otros aspectos menos agradables.

Hagámosles que se sientan “importantes”, queridos. Podemos llamarles la atención, reconducirles, recriminarles determinados comportamientos, solo si son conscientes de que nos importan. Recordemos que el castigo solo funciona
si el que lo pone también importa.

Démosles la responsabilidad sobre su vida. “Responsabilidad” que en muchas ocasiones será “tutelada”. Cuando los y las adolescentes sienten que son responsables de sus actos, suelen funcionar mejor que cuando sienten que están siendo excesivamente controlados. Quieren demostrar que son capaces de hacer las cosas bien.

Eduquemos en valores. Puede sonar a antiguo pero muchos de los comportamientos que les pedimos están íntimamente ligados con valores como la responsabilidad, el respeto, la solidaridad, el esfuerzo.

Vigilemos el Tiempo Libre. Puesto que la Adolescencia es una etapa caracterizada por la acción, facilitemos que participe en diferentes grupos (culturales, deportivos, de Tiempo Libre…), organizados y positivos.

 

 

Lo que No funciona con las y los adolescentes es lo siguiente:

 

Entrar en discusiones, amenazas, enfado, lo que supondrá un empobrecimiento de las relaciones familiares. Esto conlleva:

• No utilizar malas formas o modos
• No dirigirnos a ellos y ellas con tonos fuertes.
• No utilizar el castigo de forma muy frecuente.
• No discutir en el momento del enfado
• No culpabilizar siempre al otro de los errores
• No sacar siempre lo negativo del otro, sin decirle que también hace cosas bien.

Los regalos, los premios “bajo promesa” de cambio. Obtienen buenas palabras, crean ilusión en los padres y madres pero, apenas, ninguna modificación en el/la adolescente. Si transmitimos la idea de que cuando quiera conseguir algo, no tiene más que hacer algo mal, así como a “poner precio” a todas sus obligaciones, convertiremos nuestra casa en un mercado.

“Flojear”, ser excesivamente comprensivos con conductas graves. No todo es negociable, y no todas las conductas se pueden relativizar.

Asumir sus responsabilidades como por ejemplo “llevarle al colegio”, “estudiar por él/ella (con él/ella)”. Llega un momento en que el/la adolescente tiene que aprender a llevar sus obligaciones y responsabilidades a cabo, y no las hará mientras estemos asumiéndolas nosotros.

 

En todo caso, si la situación familiar es muy complicada y entre todos no pueden lograr soluciones es un buen momento para buscar ayuda profesional.

 

 

 

 

Andrea González, psicóloga Ampsico

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