¿Qué es el Yoga Restaurativo?

¿Qué es el Yoga Restaurativo?

 El yoga restaurativo es una práctica que conduce a un profundo estado de bienestar. Es un yoga sencillo, al alcance de todos, con opciones para que cada cual haga lo que más le convenga en función de su estado, de sus capacidades o de lo que pueda en cada momento.

 

En él la relajación, la respiración y el trabajo con soportes facilitan la integración y son protagonistas para activar los procesos de cada persona.

yoga restaurativo

Estando plenamente presentes en nuestro cuerpo mientras hacemos un trabajo físico pasivo y a la vez, muy profundo y meditativo, se trabaja a nivel físico, emocional y espiritual. Ello facilita que lo que se tenga que dar se dé, que podamos fluir y soltar nudos energéticos, físicos, mentales y emocionales, permitiendo el propio autoconocimiento y el proceso natural de equilibrio.

 

Al entrar en un estado de relajación respiramos más lentamente, el pulso y las fluctuaciones de las ondas mentales se desaceleran, y el sistema nervioso entra en pleno descanso. Esto en combinación con los beneficios de las posturas del yoga hace que el cuerpo pueda recargarse de energía y encontrar el equilibrio, donde comienza a sanar de manera natural.

 

Emocionalmente una sesión de yoga restaurativo nos da una sensación de armonía y revitalización.

 

 

Miedo a vivir

Miedo a vivir

Con frecuencia, cuando eramos pequeños, nos enseñaron a gestionar las emociones de una sola manera: mediante la negación. Cuando teníamos miedo, nos decían: “No debes tener miedo”. Si nos enfadábamos: “No te enfades”. Si estábamos tristes y llorábamos: “No llores, no debes estar triste”.

Las emociones no se pueden negar ni eliminar, tanto las que nos hacen sentir bien como las que no. Como decía Carl Yung: “Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”.Miedo que bloquea

Se pueden describir dos tipos de miedo. El primero de ellos es el miedo que nos hace estar alerta cuando existe un peligro y nos ayuda a superarlo. El segundo, el que nos bloquea. Este es un miedo mental que nos crea inseguridad, falta de confianza, nos quita fuerza. Nos limita para avanzar y se apodera de nuestra vida tomando el poder de dirigirla. El miedo a vivir, nos lleva a estar “ausentes” en la experiencia, nos saca de nuestro centro y nos impide vivir plenamente nuestro ser.

 

Te propongo que te tomes 10 minutos para realizar este ejercicio:

  1. Elige un momento del día y lugar tranquilos, quizás al despertar o al anochecer antes de ir a dormir.
  2. Siéntate en una posición de meditación o sobre una silla con los pies apoyados en el suelo y cierra los ojos.
  3. Inspira y expira por la nariz. Si te resulta incómodo, puedes hacerlo por la boca.
  4. Al inspirar llena los pulmones de abajo a arriba, primero el abdomen bajo, luego el medio y, por ultimo, el pecho.
  5. Al expirar deja que se vaya vaciando de arriba a abajo.
  6. Lo esencial en la vida es ser. Ser es nuestro estado natural, ¿qué temores obstaculizan que podamos ser?
  7. Disponte ahora a observar tus miedos. Mira las sensaciones que te provoca. ¿En qué parte del cuerpo lo sientes? ¿Qué color tiene? Observa las imágenes mentales que te evoca, que te dice de ti, y de ti en relación con el mundo.
  8. Obsérvalo sin más, no los juzgues.
  9. Fija ahora un centro en ti mismo, por ejemplo en tu abdomen o el plexo solar. Coloca allí tus manos.
  10. Siente como la respiración emana de tu centro y vuelve  a él. La inhalación te proyecta, te lleva a tu centro y la exhalación parte del mismo.
  11. Permanece atento a tu centro, a tu respiración. A la experiencia de estar en tu centro.
  12. Para salir de esta práctica, hazlo poco a poco, abre los ojos, mueve un poco las manos, lo pies, las piernas o estírate si es lo que te apetece hacer.

 

Te dejo este audio por si quieres utilizarlo para ello.

 

Lord Strith

Lord Strith

LORD STRITH

O ese Pepito grillo estricto que hay en ti

A lo largo de nuestra vida vamos construyendo nuestras propias opiniones, formas de ver las cosas o nuestros propios valores. De esta manera nuestra personalidad va tomando forma, o lo que es lo mismo, se va determinando la tendencia que tenemos a actuar, pensar o sentir. Empìeza a crecer nuestro personaje congnitivo. Es lo que nos hace únicos e irrepetibles. Nuestro sello.

Alba (nombre ficticio) llegó a nuestra consulta porque tenía una determinada conducta (a partir de ahora vamos a llamarla “conducta XXX”) que repetía cada semana. El problema llegaba cuando le venía su resaca moral, aquella que nos invade cuando reflexionamos sobre algo cuando ya ha pasado, ya que no le hacía sentirse bien. Todo lo contrario. Le hundía casi en la miseria emocional.

“Eres una pringada. Antes moladas y ahora no”.

A lo largo de varias sesiones empezamos a quitar la tela de araña que había bajo ese sentimiento desagradable que experimentaba Alba cada vez realizaba la “conducta XXX”. Antes de continuar con esta historia, tenemos que aclarar que la “conducta XXX” no provocaba daño físico alguno ni a Alba ni a otras personas. Por lo que el reproche moral estricto no tenía sustento. A simple vista.

“Eres una pringada. Antes molabas y ahora no. La has vuelto a liar”.

En uno de nuestros encuentros Alba me confesó: “No puedo seguir haciendo esto”, a lo que le contesté: “Dime porqué no, ¿cuál es la razón?”. Y su respuesta seguía siendo un silencio desorientador. No alcanzaba a encontrar la salida a ese laberinto emocional en el que estaba metida y no sabía como salir. La única información que recibía eran esos mensajes negativos desde no se sabe dónde:

“La has vuelto a liar. Qué mal lo haces todo”.

En nuestro día a día, consciente o inconscientemente, sometemos lo que vivimos a juicio. Tanto a nosotros mismos como a lo de los demás. Un juicio en el que las normas o las reglas las ponemos nosotros mismos, aquellas que hemos ido construyendo a lo largo de nuestras vidas. Esas normas son la base de nuestro filtro cognitivo, o mejor dicho, las que lo moldean o dan sentido. Para que nos entendamos, imagínate que te estás poniendo unas gafas con el color de la lente roja y de repente tu alrededor se vuelve de ese color. Mires donde mires solo hay color rojo. Pasaría lo mismo si tus cristales tuviesen rayas o si estuviesen distorsionados. La visión que tienes depende de la lente con la que lo mires.

¿Qué pasa cuando crecemos en un entorno que nos envía mensajes estrictos? Como por ejemplo: “debes de ser buena niña y estudiar mucho”, “las relaciones sexuales solo y exclusivamente si son con tu pareja estable”, “si estudias ahora, triunfas seguro de mayor”, “las relaciones de pareja son siempre maravillosas”, “eres perfecta”… Pues que la tendencia de tu filtro cognitivo irá en la misma línea. Es como si tuviéramos algún personaje cognitivo, una voz interna que nos va guiando y dando instrucciones. Puede ser un personaje positivo o alentador que nos manda ánimos: “¡Al menos inténtalo! Otras veces lo has conseguido”. Uno pesimista, agorero o aguafiestas: “Ni lo pienses, eso es muy difícil para ti”. O incluso estricto o reprochador, como el personaje de nuestra protagonista, Alba. Hay tantos tipos como personas que somos. Cada uno con sus características y cualidades.

Para Alba fue un alivio descubrir su filtro, su personaje cognitivo. Le puso lógica a su malestar, a esa resaca emocional que surgía tras la “conducta XXX”. Descubrió el hilo conductor entre lo que hacía y cómo se sentía, es decir, el razonamiento o pensamiento que hace de conexión entre ellos. Esta revelación es el primer paso para cambiarlo.

Poco a poco, Alba fue siendo consciente de la presencia en su día a día de ese personaje cognitivo que juzgaba, como el juez de la foto, su día a día. Era un filtro poco flexible y con unas reglas estrictas, algo que hacia poco probable que Alba se sintiera bien. Para ponerle un toque de humor, y como técnica terapéutica, lo convertimos en personaje y le pusimos cara. El nombre fue sencillo, el “hombre estricto” o dándole un toque internacional “Lord Strith”. Pelo blanco, toga, peluca como las de los jueces y abogados ingleses, rostro tenso y dedo acusador. Eso sí, con una voz de niño puberal con la que conseguimos que Alba se riese cada vez que escuchaba uno de esos mensajes bomba.

“La has vuelto a liar. Qué mal lo haces todo”.

Escuchado con voz de pito, ¡tiene otro matiz! ¿No crees?

Y al final, fueron incluso amigos.

Dedicado con todo mi cariño a mi querida Alba y, por supuesto, a mi gran maestra Mayte.

El camino secreto es hacia dentro

El camino secreto es hacia dentro

Crecimiento Personal

 

¿Qué es el crecimiento personal?

 

El crecimiento personal tiene como objetivo ayudarte a ser el dueño de tu vida y mejorar tu calidad de vida. Esto se consigue tomando consciencia de ti mismo, de tus creencias limitantes y de los obstáculos (internos y externos ). Se podría decir que todo aquello que no te permite alcanzar tu potencial.

La vida es cambio y, por lo tanto, el crecimiento personal es algo que tendrá lugar a lo largo de toda tu vida. Las nuevas etapas vitales contendrán nuevos retos y adversidades. Está en ti como los resuelves.

Tal y como dice Rogers, padre de la terapia humanista, “El individuo tiene dentro de sí mismo vastos recursos para la auto-comprensión, para alterar su concepto de sí mismo, las actitudes y el comportamiento auto-dirigido, y estos recursos pueden ser aprovechados sólo si se proporciona un clima de actitudes psicológicas facilitadoras”.

 

¿Por qué es importante?

 

Las listas eternas de tareas, urgencias y las prisas pueden provocar que pierdas la conciencia de cómo estás viviendo tu vida y, por tanto, alejarte de tus verdaderos sueños. En estás circunstancias es muy sencillo alejarte de tus verdaderos deseos y necesidades.

Es muy posible que en un primer momento nos demos cuenta de que algo no va bien, aunque no podamos definirlo del todo. En estás circunstancia el rol del psicólogo es el de aportar luz sobre los puntos ciegos para que puedas completar la visión que tienes de ti mismo y recuperar las fortalezas olvidadas.

Si eres capaz de recuperar esa consciencia sobre tu vida tendrá lugar una mejoría. Sin embargo, como bien dice Adriana Schnake, la cura implica necesariamente una transformación. 

Mi experiencia en el crecimiento personal

 

En mi caso hubo un momento en que sentí que la realidad me desbordaba. Me sentía atrapada en una vida que no me hacía feliz y caía una y otra vez en los mismo patrones. Fue entonces cuando encontré una maravillosa psicoterapeuta que me ayudó a replantearme la base para construir mi vida desde otro punto, el mio.

En mi experiencia este proceso no ha sido un lujo sino una verdadera necesidad. Para mi esta transformación ha afectado a todos los planos de mi vida. Como me relaciono conmigo misma y con mi entorno. Como me permito cuidarme para poder así cuidar a los demás desde una posición más sana. 

Como se puede intuir este cambio ha tenido una gran implicación en mi forma de trabajo como psicóloga. En primer lugar estar mejor conmigo misma me permite estar mejor con el mundo que me rodea y por tanto tener mejores vínculos con las personas que acuden a la consulta, algo que para mi es esencial en el proceso terapéutico.  Otro aspecto clave es que me aseguro de no transferir mis limitaciones personales a mis pacientes. Y por último ha afectado a mi formación ya que he terminado estudiando para convertirme en psicoterapeuta Gestalt 🙂

 

          

 

 En homenaje a esta experiencia y la de muchos más te quería regalar un descargable que te sirva de recordatorio para que o te olvides de ser el protagonista de tu vida.

Para descargártelo solo tienes que hacer click en los siguientes enlaces:

 

Fondo para Android

Fondo para iphone

Fondo de pantalla de ordenanor/tablet

 

¡Espero que los disfrutes!

 

Cristina García Van Nood, psicóloga en Ampsico

 

 

 

 

Logo Ampsico psicólogos y pedagogos en Madrid

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