Soy psicólogx, ¿necesito un plan de empresa? ¡SÍ!

Soy psicólogx, ¿necesito un plan de empresa? ¡SÍ!

¿Qué es un plan de empresa y para qué sirve?

Un plan de empresa es un documento que recoge todos los datos de los que se compone una empresa, proyecto o negocio, y que debe realizar la persona que desarrolle la idea.

En él se plasman todos los aspectos del proyecto descritos con la mayor precisión, pues supone la guía básica en la que se analiza, describe y estudia un negocio (o idea de negocio), donde se define la viabilidad, estructura, funcionalidad y prospectiva del mismo.

Su función es básica, pues es importante tener clara su construcción y desarrollo. En el plan de empresa se describen las claves y los pilares de una idea empresarial, y servirá como base de trabajo para futuras mejoras y cambios en el negocio.

 

¿PARA QUÉ SIRVE UN PLAN DE EMPRESA?

Según describe la Dirección General de Industria de la Pequeña y Mediana Empresa, sus funciones son principalmente dos:

  1. “Permite al promotor del proyecto llevar a cabo un exhaustivo estudio de todas las variables que le pudieran afectar, aportándole la información necesaria para ayudarle a determinar la viabilidad del mismo. Una vez en marcha, el Plan de Empresa servirá como herramienta interna para evaluar la marcha de la empresa y las desviaciones sobre el escenario previsto”.
  2. “El resultado del Plan de Empresa se puede utilizar como carta de presentación del proyecto ante terceras personas a las que solicitar cualquier tipo de colaboración o apoyo económico: entidades financieras, inversores institucionales o privados, organismos públicos y otros agentes implicados”. —- En este punto es importante marcar que nosotros recomendamos el resumen ejecutivo [1]antes que el plan de empresa, aunque bien es cierto que te pueden pedir un plan de empresa para subvenciones, ayudas o cualquier otra dotación económica.

 

Ahora bien si yo soy psicólogx y quiero poner una consulta (o similar)… ¿necesito un plan de empresa?

Podrás contestarte a ti mismx si tu respuesta es SÍ a estas cuatro cuestiones:

  • ¿Es una actividad que va a generarte dinero?
  • ¿Es un trabajo que implique inversión de dinero de cualquier cantidad?
  • ¿Harás publicidad de cualquier tipo? (Esto también incluye charlas, tarjetas, anuncios, etc).
  • ¿Vas a intercambiar tu trabajo por una remuneración económica?

 

Si has contestado que sí a todas, estás planeando un negocio, por lo que necesitas un plan de empresa. Y te explicamos más en el siguiente punto.

 

¿Por qué necesito uno? Soy psicólogx, no empresario

Normalmente, los psicólogxs siempre denominamos a nuestros clientes “pacientes”, porque nuestro trabajo así nos lo marca; pero bien es cierto, que son clientes en la medida en la que desembolsan un dinero por un servicio profesional, como pueda ser un fisioterapeuta, un dentista o un abogado.

Es importante no perder la perspectiva de profesionales de la salud, pero tampoco hemos de perder la perspectiva de que, si queremos ganarnos la vida con nuestra profesión, es importante seguir el código deontológico, que no es incompatible en ningún momento con el concepto de negocio o empresa.

Una empresa, según define la RAE, es una “unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos”, por lo que, a no ser que trabajes gratis (también en concepto de ONG o asociación sin ánimo de lucro), tu trabajo de psicólogo es una empresa, incluso aunque seas tú el único trabajador.

 

¿Cómo me ayuda como psicólogx tener un plan de empresa?

Pues te ayuda como a cualquier otro negocio o proyecto, porque no es incompatible con el ejercicio de nuestra profesión en ningún aspecto.

Es básico que tengas claro QUÉ vas a hacer (servicio que ofreces), CÓMO lo vas a hacer (forma del servicio que ofreces: online, talleres, individual, otros…), DÓNDE lo vas a hacer (consulta física, lugar concreto, despacho, en un gabinete profesional), CON QUÉ lo vas a hacer (cómo lo vas a costear y cuánto te va a costar, de dónde sacarás el dinero) y CON QUIÉN lo vas a hacer (socios, otros profesionales, inversores).

Te pondré un ejemplo que seguro entenderás y que es un símil de la importancia de la organización empresarial vs. importancia de la organización de las terapias psicológicas. Imagina que llega un paciente a tu consulta, con un problema de fobia a las alturas:

  • Tú decides tratarle (defines el QUIÉN).
  • Antes de intervenir, en cualquier caso, haces un análisis exhaustivo del caso (defines el QUÉ).
  • Y eso te lleva a decidir las técnicas que aplicarás (estableciendo el CÓMO).
  • Para construir tu DS y describir los ítems de la escala (CON QUÉ).
  • Así decidirás si necesitas un escenario real o no necesitarás ubicar el lugar (DÓNDE).

Y una vez hecho todo esto…comienzas a intervenir.

¿Se te ocurriría alguna vez comenzar a aplicar alguna DS sin haber regulado los ítems y conocido bien el contexto y los condicionantes de tu paciente? ¿Entonces por qué lo haces con tu negocio?

 

¿Qué debe contener un plan de empresa?

Vale, que no cunda el pánico, hacer un plan de empresa no es tan difícil, si sabes cómo.

¿Qué debe contener un plan de empresa?

  1. El proyecto
    • La idea: en qué consiste.
    • Por qué: justificación de por qué nace ahora la idea de negocio.
    • Los promotores: qué personas participan en él.
  2. Misión, visión, valores
    • Misión: qué es lo que se quiere conseguir.
    • Visión: perspectiva de la idea de negocio.
    • Valores: fundamentos sobres los que se sustenta la empresa.
  3. Aspectos legales y societarios
    • Licencias y derechos: tipos de licencias o derechos que se necesitan para poner en marcha la empresa.
    • Acuerdo entre socios o colaboradores: qué tipo de acuerdo existe y en qué consiste (si lo hubiere).
  4. Productos y servicios
    • Tipos de productos o servicios que se van a ofrecer: detalladas y descritos.
    • Puntos fuertes: ventaja competitiva y diferenciación respecto a otros servicios similares.
    • Carácter innovador del proyecto.
  5. Mercado
    • Qué necesidades vas a cubrir de tu público.
    • Quién y cómo son tus clientes potenciales.
    • Cuál es el tamaño y la evolución del mercado.
    • Quién y cómo es tu competencia.
  6. Plan de marketing
    • DAFO.
    • Valor diferencial de tu propuesta.
    • Plan de acción de marketing: qué vas a hacer y cuándo.
  7. Plan de ventas
    • Cuál es tu modelo de negocio: qué vas a vender, a quién, cómo lo vas a hacer, cuánto te va a costar y cuánto vas a ganar.
    • Cuál es tu política de precios.
    • Cuáles son tus condiciones de venta.
    • Cuál es tu estimación de venta.
  8. Plan de recursos humanos: equipo humano que desarrollará el proyecto, así como sus funciones.
  9. Plan económico financiero: cómo lo voy a costear, qué gastos voy a tener, cuánto voy a ganar, cuándo voy a recuperar la inversión.

 

¿Quién me puede ayudar?

Es muy recomendable que complementes tu formación como psicólogx con formación sobre emprendimiento y empresa, actualmente existen multitud de programas GRATUITOS subvencionados con fondos públicos a los que puedes acceder y que son recomendables, también existen otros proyectos privados que son muy interesantes. A continuación te dejamos algunos enlaces donde consultar:

www.eoi.es

www.camaradecomercio.es

Cursos online: https://unimooc.com/cursos/

Material online: www.psiky.es

También es cierto que he de decirte que en todos los que yo he hecho siempre me ha faltado algo: el enfoque del trabajo humano con personas. Es por eso por lo que consideramos muy importante escribir este post desde este punto de vista.

Actualmente existen perfiles de profesionales que se dedican al asesoramiento de psicólgxs para el emprendimiento, elijas lo que elijas, te recomendamos que sigas estas claves para no equivocarte:

  • Huye de mensajes como “atrae a tus pacientes en 5 pasos” o “Cómo desbloquear el inconsciente de tus pacientes” o similar. Por lo general detrás de eso no hay más que vendehúmos y coach no cualificados muy poco profesionales de los que no aprenderás nada.
  • Es importante que esa persona sepa de lo que hablas, por lo que una visión de trato humano profesional le permitirá conocer tus necesidades de forma profunda.
  • Utiliza las plataformas que ofrecen material gratuito e infórmate un poco antes de nada, eso te dará una perspectiva más específica de lo que necesitas.
  • Evita que nadie te haga nada, busca que te enseñen a hacerlo, si no, finalmente al terminar estarás en el mismo punto que al principio y no sólo no habrás aprendido nada, sino que dependerás siempre de una persona durante todo tu proyecto.
  • Compara servicios, no te quedes con el primero que encuentres, seguro que hay alguien con quien encajas a la perfección.

 

Si quieres ponerte a trabajar sobre ello te ofrecemos estas dos opciones para PSICÓLGXS que quieran EMPRENDER o quieran IMPULSAR SU PROYECTO.

23 DE JUNIO 10-14h: Cómo montar tu empresa de psicología. Cuatro horas para poner tus ideas en orden y descubrir cómo hacer un plan de empresa.

2 al 6 de julio 10-14 h: Cómo montar tu empresa de psicología (Intensivo). 20 horas en las que desarrollar tu plan de empresa al milímetro y definir todo lo que quieres hacer, de forma que tengas las ideas claras, los conceptos definidos y tu plan de acción listo para ponerlo en marcha.

 

[1] Resumen ejecutivo: documento que recoge de forma muy sintética los principales aspectos de una empresa de forma que se pueda presentar a terceros en búsqueda de una colaboración o similar. Suele tener un carácter más visual que escrito.

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Cómo hacer críticas y evitar conflictos

Cómo hacer críticas y evitar conflictos

Díselo, pero hazlo de forma asertiva.

 

Cuando nos comunicamos con los demás, solemos emplear un estilo de comunicación determinado y con bastante probabilidad ese estilo marcará la forma que tomen nuestras relaciones en el futuro.

 

Existen tres estilos de comunicación diferentes. Aunque empleamos todos en un momento u otro, suele ser uno el que más se repetimos y, por lo tanto, el que más nos representa.

  • Estilo PASIVO.
  • Estilo ASERTIVO.
  • Estilo AGRESIVO.

Las consecuencias que obtenemos al utilizar cada uno de los estilos son muy distintas. Al emplear el estilo pasivo, no tenemos en cuenta nuestros derechos ni deseos y nos centramos en complacer los deseos de los demás, aún sin querer hacerlo, con el objetivo de evitar un conflicto. En el extremo opuesto se encontraría el estilo agresivo, en el que impongo mi voluntad sin ponerme en el lugar del otro, lo que genera tensión y malestar en los demás. Efectivamente, como estarás pensando, es el estilo asertivo aquel que facilita la comunicación y que produce consecuencias más positivas tanto en el emisor como en el receptor de una conversación, ya que tiene su base es el respeto, tanto de mí mismo como de los demás.

 

Una de las situaciones que más dificultades genera en la comunicación, es expresar aquello que no nos gusta. Podemos llegar a sentirnos atacados y responder, así, con otro ataque, llevando por bandera un estilo agresivo. O darse todo lo contrario, y que decidamos no decir nada para avitar una confrontación. La ira y el miedo serán la emociones que guíen cada una de estas actuaciones respectivamente.

 

Es por eso que hoy queremos mostraros una fórmula para poder hacer una crítica de forma asertiva. Se asemeja en su estructura a un bocadillo. Estos son los pasos a seguir:

 

  • En primer lugar, iniciaremos la conversación con una expresión agradable, que anime al interlocutor a escucharnos (pan).
  • A continuación, pasaremos a explicar qué es aquello que no nos ha gustado (relleno); es importante ser claro y específico. Explica cómo te hace sentir ese hecho y cómo te gustaría que fuera su comportamiento la próxima vez.
  • Por último, cerramos con una nueva expresión agradable (pan) que facilite el diálogo.cómo hacer críticas de forma asertiva. Fórmula bocadillo.

Recuerda que es importante mantener un tono de voz adecuado, el contacto visual y mostrar firmeza;  todo ello tanto en tus gestos como en tus argumentos, pero sin ser brusco.

 

Prueba esta nueva fórmula y compara los resultados con los que has obtenido en otras circunstancias. Seguro que no te defraudará.

Porque dormir sí importa

Porque dormir sí importa

 

Jornadas maratonianas, tareas que tenemos pendientes para “ayer”, planificaciones en las que no hay espacio para hacer más cosas pero aun así las intentamos meter con calzador…son situaciones en las que más de uno nos hemos visto envueltos en alguna o en demasiadas ocasiones. Utilizamos frases del tipo: “A mi dormir poco no me afecta”, “Yo rindo bien con pocas horas de sueño”, “Ya descansaré el fin de semana”, que a corto plazo nos alivian. Pero, ¿son reales estas ideas? ¿Es cierto que no tener una buena rutina de sueño no tiene efectos en la salud a nivel físico y emocional? La respuesta es rotundamente NO.

La falta de tiempo a veces nos impide dormir

Los espacios de descanso son fundamentales para tener una buena calidad de vida y manternos activos durante cada jornada. Sin embargo, no sólo se trata de dormir. Se trata de hacerlo durante un número suficiente de horas y que nuestro sueño sea de calidad, de modo que permita restaurar nuestro organismo.

 

¿Por qué es tan importante dormir bien?

  • Favorece el control de enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes.
  • Cuida nuestro corazón, ya que durante el sueño, disminuye la frecuencia cardiaca permitiendo la reparación de tejidos y células coronarias.
  • Propicia estados de ánimo positivos, al facilitar la producción de serotonina, una sustancia que afecta a nuestra manera de sentir y comportarnos.
  • Durante el sueño, se fortalecen las conexiones neuronales, lo que permite mejorar la memoria. El la fase REM del sueño, los conocimientos almancenados en la memoria a corto plazo pasan a la memoria a largo plazo, afianzando su retención.
  •  Favorece la coordinación motora.

 

Para poder disfrutar de estos beneficios, es fundamental mantener una adecuada higiene del sueño, es decir, crear unos hábitos encaminados a conseguir un sueño de calidad que permita un descanso adecuado. A continuación te dejamos algunas pautas que te ayudarán en tu rutina diaria.

Pautas para dormir bien

 

¿Creamos nuestros propios problemas?

¿Creamos nuestros propios problemas?

Los seres humanos poseemos una formidable capacidad de complicarlos la vida. Podemos llegar a manifestar tormentosas, retorcidas y persistentes patologías, tales como fobias, trastornos de pánico, obsesiones, manías, anorexia, bulimia, depresión, crisis de pareja, y muchos otros.

Un aspecto fundamental para el conocimiento de los problemas humanos, para saber cómo se construyen y de qué manera se pueden resolver, es saber que lo que construye un problema y lo mantienen es precisamente lo que las personas intentan hacer para resolverlo. Una tentativa de solución que no funciona, si es reiterada, no solo no lo resuelve, sino que lo complica, hasta llegar a construir un verdadero círculo vicioso.

Sabemos que la realidad cambia según el punto de vista de quien la mira: esto conduce a reacciones diversas sobre la base de diferentes atribuciones que se pueden hacer de la misma realidad. Diremos que cada persona crea su propia realidad sobre la base de lo que hace, guiada por la perspectiva que asume en la percepción de la realidad con la cual interactúa. Ya afirmaba Oscar Wilde “no existe una realidad verdadera, sino tantas realidades como se puedan inventar”.

Con esto deberFrustrationíamos constatar que no existe un conocimiento realmente verdadero de las cosas, solamente puede existir un conocimiento idóneo, o bien un conocimiento instrumental que nos permita administrar la realidad con la cual interactuamos. Que permita adaptarnos eficazmente a lo que percibimos y cuyo desarrollo se presenta mediante un conocimiento operativo que nos enseña a gobernar la realidad del modo más funcional posible.

Lo plantearemos de forma algo más clarificadora con una historia:

“En un día de mucho calor, un padre y su hijo emprenden un viaje, con un asno, para visitar a unos parientes que viven en una ciudad lejana a su comarca.

El padre va montado sobre el asno y el hijo camina a su lado. Cuando pasan delante de un grupo de personas, el padre escucha que éstos dicen:

– Miren eso, ¡que padre tan cruel!, va sobre el asno y su hijo debe andar en un día tan caluroso.

Entonces el padre baja del asno, hace subir al hijo y continúan así el camino. Pasan frente a otro grupo de personas y el padre escucha que dicen

– Pero miren el pobre viejo camina, en un día tan caluroso, y el joven va muy cómodo sobre el asno: ¡qué clase de educación es esa!

El padre entonces piensa que lo mejor es que los dos vayan sobre el asno, y así continúan el camino. Poco después pasan por otro grupo de personas y escuchan a estos decir:

– ¡Observar qué crueldad!, esos dos no tienen ni un poco de misericordia con ese pobre animal que debe cargar con tanto peso en un día tan caluroso.

Entonces el padre se baja del asno, y hace bajar también a su hijo, y continúan caminando junto al asno. Pasan pues por enfrente de otro grupo de personas, que dicen:

– ¡Qué imbéciles esos dos!, en un día tan caluroso caminan a pesar de que tienen un asno sobre el cual podrían montar…”

Ya el conocido filósofo Locke, afirmaba que en realidad consideramos “insensatos a quienes partiendo de premisas equivocadas y usando una lógica correcta y convincente, llegan a conclusiones erróneas”. Diremos que cada persona crea su propia realidad sobre la base de lo que hace, guiada por la perspectiva que asume en la percepción de la realidad con la que interactúa.

Lo que es sorprendente para muchos es que lo que guía a las personas a reiterar la práctica de actitudes y comportamientos disfuncionales no es una “propensión genética” a la patología (salvo excepciones aún así discutibles), sino el aplicar, de manera rígida, soluciones que anteriormente habían funcionado en problemas del mismo tipo. El problema radica en aplicar tentativas de solución aparentemente adecuadas y sobre todo en insistir en su aplicación incluso después de comprobar el fracaso.

Para entenderlo mejor, narraremos una antigua fábula griega:

“Había una mula que todas las mañanas llevaba una carga de leña desde la granja en el valle hasta la cabaña en la montaña, pasando siempre por el mismo sendero a través del bosque, subiendo por la mañana y regresando al anochecer. Una noche, durante una tormenta, un rayo derribó un árbol que obstruyó el sendero. A la mañana siguiente, la mula caminando en su habitual camino, tropezó con el árbol que le impedía el camino. La mula pensó: “el árbol no debe estar aquí, está en un lugar equivocado” y continuó hasta golpear su cabeza contra el árbol, imaginando que éste se desplazaría, ya que ese no era su sitio. Como el árbol no se movió, la mula pensó “quizás no he dado un golpe suficientemente fuerte”, pero el árbol seguía sin moverse. La mula insistió repetidamente…”. Dejamos intuir al lector el trágico final en está fábula.

La vida está llena de eventos problemáticos para cualquiera; la diferencia está en “cómo” cada uno de nosotros afrontamos nuestras realidades, ya que esto conducirá a aplicar tentativas de solución que pueden llevar no solo a la no-solución del problema, sino incluso, a su complicación.
En otros términos, errar es humano pero es la incapacidad de modificar los propios errores lo que vuelve las situaciones en irresolubles. Esta resistencia a cambiar las estrategias en la solución a nuestros problemas, se basa en las experiencias precedentes con resultados favorables al afrontar problemas de la misma tipología. Pero como dice Oscar Wilde “con la mejor de nuestras intenciones, en ocasiones llegamos a los peores de los efectos”. Cuando creamos una idea de una experiencia vivida como eficaz, tenemos grandes dificultades para cambiar una convicción propia. Así pues, cuando las personas insistimos en seguir aplicando estrategias de soluciones disfuncionales con una determinada realidad, lo que mantiene el problema es precisamente lo que hacemos, sin éxito, para resolverlos.

Para crear un cambio y construir una realidad más funcional, desde la perspectiva del problem solving y la terapia estratégica, no tomaremos en consideración el modo en que el problema se ha formado en el pasado, sino cómo éste se mantiene en el presente. Lo que debemos interrumpir, cuando queremos cambiar una realidad, es su persistencia; sobre su formación ocurrida en el pasado, no tenemos ningún poder de intervención. Recurrir a informaciones sobre el pasado de la persona, representa un medio para poder preparar las mejores estrategias de solución de los problemas.

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En realidad no existe ninguna conexión “causal lineal” entre cómo un problema se crea y cómo éste persiste y cómo puede ser cambiado y resuelto. En cambio, si existe una “causalidad circular” entre cómo un problema persiste y lo que las personas hacen para resolverlo sin éxito. Cuando se pretende provocar cambios, lo importante es concentrarse en las tentativas de solución disfuncionales, ya que cambiando o bloqueando éstas, se interrumpe el círculo vicioso que alimenta la persistencia del problema. Una intervención llevará a la ruptura del equilibrio disfuncional creando otro equilibrio más funcional, basado en nuevas percepciones de la realidad, resolviendo el problema.

En relación a las resistencias al cambio y el equilibrio disfuncional, deberemos pues crear experiencias perceptivas concretas que pongan a la persona en condiciones de sentir algo distinto con relación a la realidad que debe cambiar, para abrir de este modo la puerta a reacciones diferentes, ya sea de tipo emotivo o comportamental. El famoso cibernético Heinz von Foerster, afirmaba “si quieres ver, aprende a obrar”. La idea es que para obrar de un modo diferente sea necesario antes aprender a ver el mundo de un modo diferente. Con esto aprenderemos antes a obrar de forma diferente para poder entender de forma diferente y así cambiar nuestra propia percepción de la realidad.

Para la superación de un problema se requiere primero la ruptura del sistema circular de retroacciones entre el sujeto y su realidad, el cual mantiene la situación problemática. A esta fase, le sigue la redefinición y consiguiente modificación de las representaciones del mundo que obligan a la persona a crear respuestas disfuncionales.

Los seres humanos nos relacionamos con la realidad, y a partir de ahí cada uno de nosotros la relaciona con nosotros mismos, con los otros o con el mundo. Mediante este proceso los sujetos construimos la realidad que nosotros mismos sufrimos o manejamos.

“Yo he hecho esto” dice mi memoria.

“Yo no puedo haber hecho esto” dice mi orgullo, y se mantiene inamovible.

Al final la memoria se rinde.

FRIEDRICH NIETZSCHE. Como se filosofa a martillazos

 

 

 

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