100 deseos para encontrar la felicidad

100 deseos para encontrar la felicidad

100 deseos para encontrar felicidad

Existe una tendencia generalizada en las personas a buscar la felicidad. Podemos observar esta búsqueda constante en distintas épocas y civilizaciones.

Pero, ¿cómo lograrla?¿cómo encontrar la felicidad?

Algunos nos invitan a pensar que la felicidad es algo estandarizado. Es decir, que hay una única y universal forma de encontrar la felicidad. De esta manera parece que la felicidad se consigue en lugares como los centros comerciales, centros de cirugía estética, estancos de loterías o agencias de viaje.

Sin embargo, y a pesar de lo que algunos manuales puedan llegar a sugerirnos, no existe un método de ser feliz o de encontrar la felicidad. Cada uno de nosotros debe encontrar su modo particular de ser feliz. Freud decía que la felicidad es algo absolutamente subjetivo.

Para comprender esta idea es importarte recordar que la felicidad tiene sus raíces en nuestro interior. Nuestra felicidad está relacionada con nuestros deseos y necesidades. No forman parte de ella los deseos los demás.

100 deseos para encontrar la felicidadEn consulta observamos que en muchas ocasiones las personas han estado buscando en el exterior su felicidad. El resultado comúnmente es haber  dado “palos de ciego” dedicando tiempo y energía a propósitos que no terminan de reportar la ansiada felicidad.

Para adentrarnos en el camino de buscar la respuesta dentro de uno mismo podemos empezar estudiando nuestros deseos. Nuestros deseos nos dicen más sobre nosotros mismos de los que inicialmente pueda parecer. Nos informan de lo que es excepcionalmente importante es para nosotros mismos.

Por ello, os proponemos elaborar una lista con 100 metas, deseos, objetivos o cosas que deseamos hacer o lograr o conseguir. Para ayudarte en este ejercicio hemos elaborado una plantilla que puedes descargar aquí.

 Una vez cumplimentada la lista observaremos si hay algo que nos llama la atención, ¿hay algún deseo muy marcado o repetitivo? ¿has descubierto algún deseo que no estaba identificando?

Podemos observar si estos deseos se podrían enmarcar en una necesidad concreta. Para ellos os ofrecemos la pirámide de Maslow que elabora una jerarquía de las motivaciones y necesidades humanas. Según este psicólogo una vez satisfechas las necesidades más básicas, podremos desarrollar otras más avanzadas como los de la autorrealización.

Cristina García, psicóloga en Madrid

 

 

Ampsico, psicólogos y pedagogos en Madrid

¿Eres infeliz?

¿Eres infeliz?

Aprende a preguntarte si eres feliz

Todos, absolutamente todos, nos encontramos en una continua lucha por encontrar la felicidad.

Curiosamente nadie se pregunta si es feliz, y cuando lo hace suele ser al final de un ciclo, al final de una relación por ejemplo. Cuando me refiero a una relación puede parecer que solo tienen cabida las relaciones de pareja pero no. También tienen cabida las relaciones laborales, familiares, con amigos, etc.

Después de varios años sometido al constante estrés que suponen determinados trabajos, después de varios años respondiendo infatigablemente a las necesidades y demandas del entorno laboral, decides tomar conciencia de que lo que haces no te gusta. ¿Nunca te gustó? Si, seguro que lo hizo, pero el desgaste psíquico al que nos someten determinadas circunstancias solo dejan libre el camino del cambio, y lo peor, llega un momento en que el desgaste es tan grande, tan brutal, que solo ves un camino, el de la huida. El de alejarse, el de no mirar atrás. Y justo entonces, segundos antes de tomar la decisión de irte, de abandonar, de pasar página… llega la pregunta ¿soy feliz? Claro, la respuesta es no.

Lo mismo se puede decir de otros ámbitos, el día a día te desgasta y entras en la inercia de moverte al compás que lo has hecho en los últimos años hasta que la última gota llena el vaso y entonces la pregunta: ¿soy feliz? Y la respuesta: NO.

En estos casos quizá el momento elegido para hacerse la pregunta no sea el más apropiado. Ese tipo de preguntas existenciales en las que uno se lo juega todo a la respuesta deberían ir acompañadas de sosiego y calma. Lo peor de esta situación es la facilidad para generalizar que tenemos en esas circunstancias porque en un segundo ya no es que no seamos felices en ese momento sino que acabamos viendo que nuestra infelicidad ha marcado los últimos años de nuestra vida.

La decisión que tomemos en ese momento, gobernados por la ansiedad, no será, con toda seguridad, la que más nos beneficie a largo plazo: “jamás tomes decisiones estando enojado ni hagas promesas estando pletórico”. La razón es obvia, seguramente en ambos casos los resultados serán catastróficos.

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Creo que la pregunta es mejor hacérsela en el día a día, eso nos ayudaría a tomar conciencia de lo que tenemos o lo que nos falta al margen de agotamientos psíquicos. Es como adelantarse al cataclismo e intentar paliar, viéndolo venir, el resultado final. Claro, eso no quiere decir que nada sea inmutable sino que seguramente hacerse la pregunta al final del camino, agotado física y psíquicamente determina la respuesta. Si nos adelantamos quizá, solo quizá, el desgaste sea menor y podamos ver rayos de luz que nos permitan modificar el rumbo trazado evitando llegar al momento final en condiciones de desventaja.

Cuando agotados psíquicamente por las circunstancias que nos rodean decidimos cambiar de rumbo no debemos olvidar que la medida se toma en condiciones complicadas y muchas veces erróneas. Nos hemos acostumbrado a ver películas en las que el protagonista, tras una relación tormentosa con su jefe, decide abandonar su empresa y con sus últimos ahorros monta un pequeño negocio que prospera rápidamente y que le lleva a ser un hombre rico en pocos meses. Esto casi nunca ocurre y los cambios vitales drásticos, salvo que vayan acompañados de un apoyo económico, familiar o de cualquier otro tipo que amortigüen la caída, suelen acabar mal.

En este orden de cosas es donde definitivamente toma importancia la capacidad de cada uno para encontrar la válvula de escape que le permita soltar presión cada cierto tiempo. Aquí es donde aparece la importante capacidad para detectar las emociones, no solo en uno mismo sino también en los demás. Ambas capacidades son importantes. Cuando detectas tus emociones llegas a conocerlas y cuando las conoces puedes limitar aquellas que no te agradan y fomentar las que son beneficiosas.

Las emociones negativas, miedo, ira, tristeza, ansiedad nos merman, nos agotan, modifican nuestros organismos hormonalmente, producen aumentos de tensión arterial, enfermedades coronarias, trastornos graves, disminución de las defensas. Cuando uno esta inmerso en estas emociones como consecuencia de un constante desgaste emocional del orden que sea… ¿Como se supone que va a ver felicidad en ningún sitio? Este demostrado que las emociones negativas bloquea nuestra capacidad de razonar.

La felicidad es quizá un estado que no observamos a diario, que no sentimos a diario porque lo tenemos idealizado. Creemos que es algo más de lo que tenemos. ¿Que tal si cambiamos la pregunta? ¿Que tal si la pregunta pasa a ser si eres infeliz? ¿Eres infeliz? La mayoría diréis que no… ergo… SOIS FELICES. Sois felices y ¡no lo sabíais!

Antes de esperar al final de un ciclo para haceros la pregunta ¿SOY FELIZ? es recomendable que os la hagáis a diario y de modo inverso (¿SOY INFELIZ?) y que identifiquéis aquellas cosas que hayan bloqueado o intentado bloquear vuestra capacidad para ser felices durante ese día. Ese es el momento de cambiar cosas, de poner en funcionamiento habilidades sociales si el problema está en las relaciones personales, por ejemplo.

Young beautiful woman raising hands with beautiful view at meadoDe este modo quizá acabéis queriendo un cambio vital pero las condiciones en las que llegareis a ese momento no serán las mismas. Si te ayudas en el día a día a identificar y neutralizar lo malo y fomentar lo bueno que hay en ti, el camino será más cómodo. Quizá la meta es la misma… el cambio… pero seguro que no es lo mismo llegar a esa meta tranquilo, sosegado, feliz y optimista que agotado, triste, con miedo y ansiedad y sin ganas de nada.

La dificultad de esta sugerencia está en desarrollar esa capacidad para preguntarte a diario si eres infeliz. No es nada fácil que nos interesemos en nuestros propios estados emocionales, requiere una atención plena en lo que sentimos en cada momento y eso sólo se puede conseguir mejorando nuestra inteligencia emocional pero… ¿se puede mejorar la inteligencia emocional de cada uno? Por supuesto, pero requiere que un profesional en ese campo te ayude a desarrollarla. No es un proceso difícil, de hecho puede ser muy divertido y ameno. El único requisito es, simplemente, que tú quieras que tu bienestar vital, tu calidad de vida, en definitiva tu felicidad, mejoren… ¿te apetece?

 

 

 

 

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