La satisfacción puede empezar por un par de zapatillas

La satisfacción puede empezar por un par de zapatillas

Correr es algo natural e inherente al ser humano. Todos sabemos correr. Está en nuestro ADN, en nuestra estructura morfológica y en nuestra mente. No así montar en bicicleta o nadar, actividades no naturales y que requieren una preparación o aprendizaje previo en cualquier ser humano.

 

Por ejemplo, salir corriendo, es una respuesta involuntaria. Es una respuesta mental e inconsciente ante algún peligro inminente que requiere una rápida respuesta por nuestra parte. La evaluación de ese peligro (un accidente, una situación violenta, una noticia trágica, etc.) por parte del cerebro, incita generalmente a la acción rápida, y activa nuestro cuerpo para responder de forma inmediata en base a la decisión que tomamos en ese momento. 

 

Pero correr puede ser también una herramienta consciente de respuesta voluntaria ante algún peligro existente en el medio o largo plazo. Son esos peligros que están ahí, que no solemos ver, y que poco a poco van haciéndose más grandes y difíciles de gestionar.

running

Vivir descontento, sin ganas, con poca ilusión, sin rumbo, con estrés constante, con inseguridades, con falta de confianza en uno mismo…son «peligros». «Peligros» que nos acechan a todos en algún momento de nuestras vidas, y de los que es necesario salir adelante. Unas veces cuesta más, y otras menos. Todo depende de qué hagas para cambiar la situación: no hacer nada, es lo peor que puedes hacer. 

 

Correr puede ayudar a cambiar estas situaciones. El «running», como se dice ahora, es la actividad deportiva por excelencia para ayudarte a sentirte más satisfecho con tu vida y acabar con esos «peligros». 

 

¿Por qué correr?

  • Sales de la rutina de siempre y cambias tus hábitos. Ya sólo ponerte las zapatillas e intentarlo, es el primer triunfo.
  • Haces ejercicio. Vital para mejorar tu salud (junto con otro tipo de hábitos) y previene de contraer determinadas enfermedades.
  • Cada pequeño reto que superas, es un triunfo. Un día 10 minutos, otro 15, 20, así hasta seguir superándote. Así hasta que un día te metes 10 kilómetros en menos de una hora. No hay límites. Los pones tú.
  • Cuando terminas el reto diario, no hay mayor sensación de felicidad y satisfacción que haber logrado tu objetivo. La serotonina que segrega el cerebro tras un entrenamiento es capaz de generar en una persona, una increíble sensación de bienestar y satisfacción.
  • Esa sensación de satisfacción, unido a una rutina de entrenamiento ordenada, son capaces de mover montañas y de evolucionar hábitos y comportamientos diarios en cualquier persona. Le cambian la vida.
  • La experiencia de entrenar, de afrontar dificultades en la carrera, de perseverar, de tener malos días y de superarlos, es una riquísima fuente de aprendizaje para el día a día en tu vida personal y profesional
  • En el medio plazo serás capaz de comprobar cómo día a día tu vida ha ido mejorando en cuando a satisfacción. Te sientes más seguro de ti mismo, más feliz con los demás y con una mayor ilusión por todo aquello que te rodea.

 

El «running» es una medicina perfecta para mejorar la satisfacción en general con uno mismo y con la vida que tenemos. 

Beneficios correr

 

Una vez llegado hasta aquí… ¿Quieres empezar a correr? ¿No sabes cómo empezar? A continuación te mostramos una pequeña guía de ayuda para que puedas arrancar de la forma más sencilla posible:

 

  1. Piensa en un parque cerca de casa, un lugar donde pasear, desconectar y sentirte libre.
  2. Sal cuando puedas, e intenta aprovechar el sol. Eso sí, ponte unas zapatillas deportivas, si puede ser, especiales para correr.
  3. Comienza andando, al menos la primera media hora. Ve a un ritmo creciente hasta que empieces a sentir “calor».
  4. Pasada media hora comienza a correr, despacio, con calma… intenta aguantar al menos 10 minutos. Vas a sufrir, pero ese sufrimiento es la clave del esfuerzo y de la mejora. ¡Verás como pronto merece la pena!
  5. Cuando “no puedas más”, para y sigue caminando al menos 15 minutos.
  6. Cuando acabes… piensa: ¿cómo te has sentido? ¿Con cuántos corredores te has cruzado? ¿Crees que merece la pena correr para mejorar tu estado de ánimo y tu fortaleza?
  7. Intenta seguir esta rutina con regularidad, por ejemplo, dos veces a la semana… y trata de correr cada vez más tiempo… Ten paciencia, pero el primer mes ya verás como algunas cosas irán cambiando.

 

Dicho esto… ¿a qué esperas para ponerte un par de zapatillas?

 

 

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