Oct 24, 2016 | educación, Psicología
Algunos niños ansían volver al colegio con sus compañeros a intercambiar historias y confidencias acerca del verano mientras lucen con ilusión sus nuevas mochilas y libros. Sin embargo, para otros niños la vuelta al colegio puede llegar a ser un sinónimo de pesadilla.
El inicio del curso escolar hace que en algunos niños aflore de nuevo el miedo a la escuela, un problema con el que deben lidiar algunos padres a diario.
Hablamos de fobia escolar cuando el niño o niña presenta una incapacidad total o parcial de acudir a la escuela como consecuencia de un fuerte temor ante algún aspecto de la situación escolar. Se considera uno de los trastornos psicológicos en niños y adolescentes más incapacitantes debido a su repercusión en el rendimiento académico y en las relaciones sociales.
Consideramos que un niño presenta fobia escolar cuando aparecen la totalidad o parte de los siguientes comportamientos:
- Una dificultad grave para ir al colegio que supone periodos largos de absentismo escolar.
- Una grave alteración emocional que incluye: miedo intenso, explosiones de mal humor o quejas de sentirse enfermo cuando el niño se enfrenta a la situación de tener que ir al colegio.
- El niño permanece en casa bajo el consentimiento paterno cuando debería estar en el colegio.
- Ausencia de características antisociales tales como robos, mentiras o conductas destructivas.
Es importante diferenciar la fobia escolar de los clásicos “novillos”. En el caso de los “novillos” el niño no tiene el consentimiento paterno, no manifiesta quejas físicas y permanece fuera de casa por voluntad propia.
En el caso de la fobia la posibilidad de acudir al colegio produce en el niño una angustia anticipatoria que tiene lugar por la mañana justo en el momento de ir a la escuela o la tarde de antes, con un aumento del malestar por la noche. Los síntomas principales son:
- Ansiedad intensa, pudiendo desembocar en verdaderas crisis de angustia ante la idea de ir al colegio que se manifiesta como: palidez, llanto, quejas somáticas (cefalea, abdominalgia) náuseas, vómitos y diarrea.
- Síntomas depresivos: tristeza, anhedonia, impotencia. Estos síntomas suelen presentarse con menor frecuencia.
Estos síntomas mejoran durante el día y desaparecen en vacaciones o si el niño se queda en casa.
La fobia escolar parece afectar con más frecuencia a los niños varones, si bien se encuentran algunos estudios en los que se afirma que afecta por igual a ambos sexos. Se da más frecuentemente en la adolescencia temprana, aunque puede ocurrir a cualquier edad una vez que los niños se escolarizan. Se han señalado picos a los 3-4 años, 5-6 años, 11-12 años y 13-14 años, es decir, cuando se comienza la escuela o se produce un cambio de ciclo. También es frecuente tras un cambio de escuela.
En ocasiones es difícil diferenciar la fobia escolar con la “ansiedad de separación” (ansiedad excesiva e inapropiada dada la edad del niño, relacionada con la separación de las personas a las que está afectivamente ligado). Ambos trastornos pueden darse de manera combinada en un mismo niño pero también pueden darse de forma aislada. Cabe destacar que la “ansiedad por separación” suele darse por debajo de los 12 años.
El comienzo del trastorno no siempre se manifiesta de la misma manera. Puede ser gradual, con protestas poco intensas y con alguna falta esporádica por diversos motivos (como por ejemplo quejas somáticas) siempre con el consentimiento de los padres, y desembocando en una negativa total a ir al colegio. Esto ocurre frecuentemente en adolescentes, donde el cambio de conducta puede ser lento, con dificultades de relación, tendencia al aislamiento y, en ocasiones, síntomas depresivos. Por otro lado, en los niños más pequeños el inicio suele ser más brusco, apareciendo la negativa a ir al colegio sin sintomatología previa.
La aparición del cuadro puede venir precedida por una ausencia de la escuela por una enfermedad o por vacaciones, por un cambio de colegio u otros acontecimientos estresantes.
Hay ocasiones en que el niño manifiesta un motivo específico por el que no desea acudir al colegio (miedo a un profesor o compañero, a una asignatura, a una actividad como leer, escribir en la pizarra, etc.). Otras veces, el niño no es capaz de concretar el motivo de su angustia.
De cara al tratamiento el primer objetivo será conseguir la asistencia a clase lo antes posible. Muchos de los síntomas de ansiedad y depresión desaparecen una vez que la asistencia a clase se ha hecho regular. En este punto es fundamental que los padres comprendan la génesis del problema y cómo el hecho de que el absentismo se prolongue hace que éste se mantenga. Es importante que ambos padres se muestren firmes y con la determinación de que el niño vaya a la escuela, de esta forma el niño dejará de resistirse a ir. Puede ser útil entrenar a los padres en técnicas para el manejo de la ansiedad y en modificación de conducta. Para aquellos casos en los que lo anterior no funciona, puede ser necesario el uso de ansiolíticos en las primeras fases del retorno a la escuela. Si se utilizan se debe procurar que sea durante el menor tiempo posible.
Desde Ampsico animamos a los padres a consultar a un profesional cuando detecten los primeros indicios dado el fuerte impacto que este trastorno puede tener para el rendimiento escolar del niño o adolescente así como para sus relaciones sociales.

Jun 26, 2016 | Nuestro equipo de cerca, Psicología
En esta sección de nuestro blog seguimos conociendo un poco más sobre las personas que formamos Ampsico.
Este mes hemos entrevistado a nuestra compañera Mercedes Blas que nos ha hablado sobre algunos aspectos de su vida y su profesión. Aquí os dejamos sus palabras.
¿Qué querías ser de pequeña?
Aunque no suene muy original, me encantaban los animales, en especial los perros, y siempre decía que de mayor iba a ser veterinaria, hasta que me enteré de que los veterinarios no sólo jugaban con los perros sino que también tenían que operarles… entonces decidí que eso era mejor dejárselo a otros.
¿Un recuerdo de tu infancia/adolescencia?
Es difícil quedarme con un solo recuerdo porque se me agolpan muchos a la vez: las tardes de parque de atracciones con mi familia, las míticas hamburguesas de los viernes con mis tíos y mi prima, los mil momentos cómplices con mis amigas…y los muchos que me dejo por el camino pero que forman parte de lo que soy.
¿Por qué decidiste ser psicóloga?
Siempre me ha gustado escuchar a los demás, me metía en todos los charcos intentando resolver las rencillas en clase…pero el punto de inflexión que me hizo querer enfocar mi vida hacía la psicología fue la visita a un familiar que estaba ingresado en un centro psiquiátrico. Fue entonces cuando me di cuenta de que tenía que hacer algo para ayudar a personas, que como las que me fui encontrando allí, estaban pasando por momentos delicados.
¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?
Sin ninguna duda, poder ayudar a las personas que lo necesiten y que, contigo como guía, su calidad de vida mejore. Que un niño con el que has trabajado durante un tiempo, te vea y se acerque corriendo a ti con una sonrisa para abrazarte tampoco tiene precio. Son esas pequeñas cosas las que hacen de este trabajo algo muy grande.
¿El mayor reto al que te has enfrentado en tu profesión?
Cada nuevo paciente, cada nuevo taller supone un reto para mí. Pero uno de los más complicados a los que me he enfrentado es la dificultad de poder conectar con la persona que tienes delante, cuando se construyen barreras muy rígidas que son difíciles de romper, tanto en esa persona como en su entorno
¿Una canción y una emoción?
Como buena romántica que soy, una de mis canciones favoritas es “All of me” de John Legend. Me pone la piel de gallina desde que suenan los primeros acordes. En cuanto a la elección de una emoción mi favorita es el amor, una emoción que al experimentarla engloba otras muchas: alegría, ilusión, orgullo, satisfacción…
Alguien a quien admiras y se merecería una entrevista.
El hecho de que cada persona sea única, hace que todos tengamos una historia que contar, una lección de la que los demás podemos aprender… desde el científico más prestigioso hasta la persona más humilde.
Tu lugar favorito en el mundo.
No tengo un lugar favorito. Hay lugares muy distintos que se me han quedado muy grabados, desde Las Pirámides de Egipto hasta un banco del barrio. Lo que hace grande un lugar es la compañía con la que lo disfrutas.
¿Qué otras pasiones tienes?
Me encanta leer, disfrutar de los míos, los días de sol y playa…
¿Puedes recordar lo último que aprendiste impartiendo un taller o dando una sesión? (Del paciente, niño, etc.)
Algo que admiro mucho de los más pequeños desde que trabajo con ellos es la capacidad que tienen para hacer frente a los conflictos que surgen y la inocencia y claridad con la que exponen lo que sienten y cómo son capaces de ponerse en el lugar del otro. Es una lección de la que deberíamos tomar nota muchos adultos.
Un material que te guste mucho para trabajar y que recomendarías.
Me gusta mucho el cuento “El monstruo de colores” para trabajar las emociones con los niños. Asocia las emociones básicas con colores, y eso hace que ellos las reconozcan muy bien. Otro de los materiales que hemos introducido este año en nuestros talleres es el Emocionómetro, un termómetro emocional con el que trabajamos al comienzo de cada sesión y que ayuda a los niños a identificar como se sienten en ese momento concreto.
Para terminar, una frase que tengas presente en el día a día.
“Disfruta de los pequeños detalles” y “Arrepiéntete de lo que hagas y no de lo que podría haber sido si lo hubieras hecho” son dos lemas que intento tener muy presentes en mi día a día. A la hora de conseguir tus sueños creo que es fundamental ser valiente y lanzarse a por ello, viviendo al máximo cada pequeño avance que te lleve hasta la meta.
Abr 20, 2016 | Aprendizaje, formación, Problem Solving, Psicología, Solución de Problemas
Cómo aprender a resolverlos.
Los seres humanos poseemos una formidable capacidad de complicarlos la vida. Podemos llegar a manifestar tormentosos, retorcidos y persistentes problemas que en ocasiones se convierten en patologías, tales como fobias, trastornos de pánico, obsesiones, manías, anorexia, bulimia, depresión, crisis de pareja, y muchos otros.
Un aspecto fundamental para el conocimiento de los problemas humanos, para saber cómo se construyen y de qué manera pueden ser resueltos, es saber que lo que construye un problema y lo mantienen es precisamente lo que las personas intentan hacer para resolverlo. Una tentativa de solución que no funciona, si es reiterada, no solo no lo resuelve, sino que lo complica, hasta llegar a construir un verdadero círculo vicioso.
Sabemos que la realidad cambia según el punto de vista de quien la mira. Esto conduce a reacciones diversas dependiendo de las diferentes visiones que se pueden hacer de la misma realidad. Diremos que cada persona crea su propia realidad sobre la base de lo que hace, guiada por la visión de su realidad con la cual interactúa. Ya afirmaba Oscar Wilde “no existe una realidad verdadera, sino tantas realidades como se puedan inventar”.
Lo plantearemos de forma algo más clarificadoracon una historia:
“En un día de mucho calor, un padre y su hijo emprenden un viaje, con un asno, para visitar a unos parientes que viven en una ciudad lejana a su comarca.
El padre va montado sobre el asno y el hijo camina a su lado. Cuando pasan delante de un grupo de personas, el padre escucha que éstos dicen:
Entonces el padre baja del asno, hace subir al hijo y continúan así el camino. Pasan frente a otro grupo de personas y el padre escucha que dicen
El padre entonces piensa que lo mejor es que los dos vayan sobre el asno, y así continúan el camino. Poco después pasan por otro grupo de personas y escuchan a estos decir:
Entonces el padre se baja del asno, y hace bajar también a su hijo, y continúan caminando junto al asno. Pasan pues por enfrente de otro grupo de personas, que dicen:
Con esto deberíamos constatar que no existe un conocimiento realmente verdadero de las cosas, solamente puede existir un conocimiento idóneo en cada caso, que nos permita manejar la realidad con la que vivimos. Que permita adaptarnos a lo que percibimos y cuyo desarrollo se presenta mediante un conocimiento que nos enseña a gobernar nuestra realidad del modo más operativo posible.
Ya el conocido filósofo Locke, afirmaba que en realidad consideramos “insensatos a quienes partiendo de premisas equivocadas y usando una lógica correcta y convincente, llegan a conclusiones erróneas”.
Lo que es sorprendente para muchos es que lo que guía a las personas a repetir lapráctica de soluciones disfuncionales no es una “propensión genética” a la patología (salvo excepciones aún así discutibles), sino el aplicar, de manera rígida, soluciones que anteriormente habían funcionado en problemas del mismo tipo. El problema radica en aplicar tentativas de solución aparentemente adecuadas y sobre todo en insistir en su aplicación incluso después de comprobar el fracaso.
Para entenderlo mejor, narraremos una antigua fábula griega:
“Había una mula que todas las mañanas llevaba una carga de leña desde la granja en el valle hasta la cabaña en la montaña, pasando siempre por el mismo sendero a través del bosque, subiendo por la mañana y regresando al anochecer. Una noche, durante una tormenta, un rayo derribó un árbol que obstruyó el sendero. A la mañana siguiente, la mula caminando en su habitual camino, tropezó con el árbol que le impedía el camino. La mula pensó: “el árbol no debe estar aquí, está en un lugar equivocado” y continuó hasta golpear su cabeza contra el árbol, imaginando que éste se desplazaría, ya que ese no era su sitio. Como el árbol no se movió, la mula pensó “quizás no he dado un golpe suficientemente fuerte”, pero el árbol seguía sin moverse. La mula insistió repetidamente…”. Dejamos intuir al lector el trágico final en está fábula.
La vida está llena de eventos problemáticos para cualquiera; la diferencia está en “cómo” cada uno de nosotros afrontamos nuestras realidades, ya que esto conducirá a poner una solución que puede llevar no solo a la no-solución del problema, sino incluso, a su complicación.
En otros términos, errar es humano pero es la incapacidad de modificar los propios errores lo que vuelve las situaciones en irresolubles. Esta resistencia a cambiar las estrategias en la solución a nuestros problemas, se basa en experiencias anteriores con resultados favorables al afrontar problemas del mismo tipo. Pero como dice Oscar Wilde “con la mejor de nuestras intenciones, en ocasiones llegamos a los peores de los efectos”. Cuando creamos una idea de una experiencia vivida como eficaz, tenemos grandes dificultades para cambiar una convicción propia. Así pues, cuando las personas insistimos en poner soluciones que no nos llevan a la solución con una determinada realidad, lo que mantiene el problema es precisamente lo que hacemos, sin éxito, para resolverlos.
Para crear un cambio y construir una realidad más funcional, no tomaremos en consideración el modo en que el problema se ha formado en el pasado, sino cómo éste se mantiene en el presente. Lo que debemos interrumpir, cuando queremos cambiar una realidad, es su persistencia; sobre su formación ocurrida en el pasado, no tenemos ningún poder de intervención.
En realidad no existe ninguna conexión “causal lineal” entre cómo un problema se crea y cómo éste persiste y cómo puede ser cambiado y resuelto. En cambio, si existe una “causalidad circular” entre cómo un problema persiste y lo que las personas hacen para resolverlo sin éxito. Cuando se pretende provocar cambios, lo importante es concentrarse en las tentativas de solución disfuncionales, ya que cambiando o bloqueando éstas, se interrumpe el círculo vicioso que alimenta la persistencia del problema.
En ocasiones nos oponemos al cambio y nos resistimos en un equilibrio que no nos gusta y es incluso disfuncional, pero no podemos evitar hacerlo. Deberemos crear experiencias emotivas diferentes y concretas que pongan a la persona en condiciones de sentir algo distinto con relación a la realidad que debe cambiar, para abrir de este modo la puerta a reacciones diferentes, ya sea de tipo emotivo o comportamental.
El famoso cibernético Heinz von Foerster, afirmaba “si quieres ver, aprende a obrar”. La idea es que para obrar de un modo diferente sea necesario antes aprender a ver el mundo de un modo diferente. Con esto aprenderemos antes a obrar de forma diferente para poder entender de forma diferente y así cambiar nuestra propia percepción de la realidad.
Para la superación de un problema se requiere primero la ruptura del sistema circular entre el sujeto y su realidad, el cual mantiene la situación problemática. Una vez conseguido esto, hay que redefinir y modificar las visiones del mundo que hasta ahora han obligado a la persona a crear respuestas que hacen mantener el problema. A esta fase, le sigue la redefinición y consiguiente modificación de las visiones del mundo que han obligado a la persona a crear respuestas disfuncionales.
Los seres humanos nos relacionamos con la realidad, y a partir de ahí cada uno de nosotros la relaciona con nosotros mismos, con los otros o con el mundo. Mediante este proceso construimos la realidad que nosotros mismos sufrimos o manejamos. Este es el secreto…

“Yo he hecho esto” dice mi memoria. “Yo no puedo haber hecho esto” dice mi orgullo, y se mantiene inamovible. Al final la memoria se rinde.
FRIEDRICH NIETZSCHE. Como se filosofa a martillazos


Abr 14, 2016 | Personas que nos inspiran, Psicología
Tener el valor de salir del camino establecido para cambiar nuestro rumbo es un proceso muy personal. Es bueno rodearnos de gente que nos inspire y llene de energía para avanzar hacia nuestros propios logros.
Hemos tenido la oportunidad de entrevistar a Macarena Cutillas, profesora de yoga y mujer inspiradora que contagia energía y entusiasmo.
La hemos entrevistado para que conozcáis su valiente historia.
Háblanos un poco de ti, sabemos que no siempre te dedicaste al yoga ¿Cómo te decidiste a dar este cambio?
Yo me dedicaba a algo totalmente diferente, la abogacía. Intuía que no era lo mio, que no tenía que ver conmigo. Lo intenté durante cinco años. Pero en un viaje a Costa Rica, probando una clase de Hot Yoga, algo se abrió en mi.
Desde ese día fui consciente de un cambio tanto en el cuerpo como en las emociones. Saqué un montón de frustración y de ira que tenía acumulada desde hacía meses o incluso años. A partir de esa apertura volví a España y empecé a practicar yoga.
Fue entonces cuando pensé que quería disfrutar de la vida con salud tanto física como mental. A los 5 meses me marché a California dejando atrás la carrera que había seguido para empezar el training de profesores. Quería ser profesora de yoga y compartir esta filosofía de vida con los demás.
Después fui a Nueva York, India, Bali y mientras hacía formación como profesora de yoga observaba el uso del yoga en el mundo y me di cuenta de que en España está muy poco desarrollado. Fue entonces cuando decidí volver a España y abrir el centro.
¿Cuál era tu sueño de pequeña?
Yo me imaginaba siendo una abogada, empresaria y/o economista en mi propio despacho tomando grandes decisiones y ganando mucho dinero.
¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has tenido que enfrentar? ¿y el mayor logro que has conseguido?
El primero fue el cambio. Siempre había pensado que tenía que seguir un camino no aunque no me gustara. Durante el cambio el reto fue que descubrir qué es lo que realmente me hace feliz y convertirlo poco a poco en una nueva forma de vida.
Mi mayor logro ha sido desarrollar una parte de mi que pensé que no existía, la creatividad. En el derecho nunca lo habría podido aplicar. Yo pensaba que no era nada creativa. Pero desde que hago lo que me hace feliz y me motiva me doy cuenta de otras facetas mías que tenía adormecidas de entre ellas la más importante para mi es la creatividad.
¿Qué consejos le darías a otras personas que desean tomar las riendas de su vida?
Primero no precipitarse, tomar las decisiones con calma y tiempo. Y por otro lado buscar lo que te haga feliz.
Desde el punto de vista del yoga ¿cómo se relacionan el cuerpo y la mente?
El yoga entiende que somos cuerpo, mente y espíritu. Según las escrituras de yoga lo más importante es la mente mientras que el cuerpo es una casa en la que vives.
Por eso se trabaja físicamente primero, preparando el cuerpo para poder llegar a la mente. El objetivo es que la mente no te domine a ti sino que tu seas capaz de usarla como y cuando quieras aprendiendo a parar.
Vivimos en una sociedad en la que el estrés está muy presente ¿Qué efectos crees que tiene en nuestra salud mental y física?

Por un lado hay un avance, al tener tantas cosas e información a un alcance inmediato. Sin embargo, todo avance tiene una contra y es que vivimos en una sociedad en la no sabemos lo que queremos pero lo queremos ya.
Es importante pararnos a ver que es lo que tu eres y quieres para dejar ese estrés a un lado.
Una expresión o frase que te resulte inspiradora.
«Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre». Mahatma Gandhi.
Ampsico ha empezado a colaborar con Californian Hot Yoga para facilitar que tanto alumnos como pacientes puedan lograr ese bienestar físico y psicológico. Si quieres tener a Macarena como tu profesora de yoga acude a su centro y dile que vas de parte nuestra 😉
Si te has quedado con más ganas de Macarena puedes observarla en acción en el siguiente vídeo:
Que tu empresa sea tu pasión


Abr 5, 2016 | Psicología
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Muchas personas esperan con entusiasmo la llegada de la primavera. En el transcurso de esta época del año, las temperaturas suelen ser más elevadas (aunque de momento este año el buen tiempo se resiste a quedarse con nosotros) y hay más horas de luz, debido al cambio horario que tiene lugar el último fin de semana del mes de Marzo. Estas circunstancias suelen favorecer una mayor disposición a realizar más actividades de ocio, excursiones al aire libre, etc. Pero también la primavera puede generar algunas alteraciones en nuestro organismo que influyen en nuestra calidad de vida. En concreto, vamos a conocer un poco más a continuación en qué consiste la astenia primaveral.
La astenia primaveral se caracteriza principalmente por una sensación general de debilidad, tanto a nivel físico como psíquico, así como una falta de energía y de vitalidad. Dentro de los síntomas físicos podemos encontrar, entre otros, problemas para dormir (por ejemplo, sueño no reparador, es decir, sentir que no se ha descansado durante la noche pese a dormir un número considerable de horas), fatiga o cansancio, así como pérdida del apetito. A nivel psicológico podemos tener dificultades para concentrarnos, problemas de memoria, apatía (entendida como desgana o desinterés) e incluso sentimientos de tristeza y vacío. Todo ello nos hace más complicado y trabajoso el hecho de enfrentarnos a los quehaceres y tareas de nuestra rutina diaria en las
distintas esferas de la vida: laboral, familiar, social, etc.
Las causas de esta alteración estacional no están del todo claras, aunque se sospecha una relación con los cambios climatológicos, así como los procesos alérgicos asociados a esta época del año. Parece ser que las mujeres la sufren en mayor medida que los hombres, y el rango de edad de aparición oscila entre los 20 y los 50 años de edad.
Pero entonces, ¿estamos hablando de una enfermedad? ¿Se podría considerar un síndrome? No necesariamente; vamos a aclarar un poco esta cuestión. En términos generales, la astenia primaveral supone un desajuste puntual y pasajero, una alteración que puede ser, a priori, fácilmente reversible, en la medida en que nuestro organismo consiga adaptarse lo más rápidamente posible a los cambios climatológicos y de horas de luz que caracterizan a esta estación. Habitualmente, se trata de una afectación leve, que suele desaparecer en pocos días, incluso sin que llegue a ser precisa la implantación de un tratamiento que combata directamente los síntomas. No obstante, en algunas ocasiones, la astenia puede agravarse, debido a que se prolonga demasiado en el tiempo, siendo la sintomatología cada vez más frecuente e intensa. Si se da esa situación, es recomendable acudir a un profesional especializado, ya que en esos casos la astenia primaveral podría evolucionar hacia el inicio de un trastorno del estado del ánimo, o también, por otro lado, hacia el llamado “síndrome de fatiga crónica”, el cual puede llegar a interferir de forma significativa en la vida de las personas que lo padecen.
Con el fin de superar con éxito la astenia primaveral, es recomendable:
- Cuidar la alimentación, proporcionando a nuestro organismo los nutrientes necesarios, a través de una dieta equilibrada y saludable. Resulta adecuado incrementar el consumo de frutas, legumbres y verduras, y disminuir el de bollería industrial y alimentos precocinados, entre otros. También es importante ingerir más líquidos en esta época para prevenir una posible deshidratación, ya que se produce un aumento de la sudoración como consecuencia de la subida de las temperaturas.

- Tener una buena higiene del sueño, es decir, mantener unos hábitos adecuados y regulares a la hora de acostarnos y levantarnos, tratando de hacerlo siempre a la misma hora. Además, es importante dormir las horas necesarias para que nuestro cuerpo se sienta descansado; para cada persona esta cantidad puede ser diferente, aunque suele estar en torno a 8 horas.
- Realizar ejercicio físico. La llegada del buen tiempo nos anima a realizar actividades fuera de casa, y esto resulta muy conveniente para distraernos, relajarnos y favorecer un mejor descanso a la hora de irnos a dormir. En definitiva, nos ayuda a desconectar de nuestras obligaciones diarias.
- Prestar atención a nuestras emociones. A veces, la astenia puede ir acompañada de cuadros de ansiedad, altos niveles de estrés, así como trastornos depresivos. Es conveniente identificar aquellas situaciones que nos generan malestar para poner en marcha recursos y estrategias que nos permitan un afrontamiento activo y eficaz de las mismas, y si fuese necesario, recibir ayuda por parte de un psicólogo, quien nos enseñe pautas para regular nuestra emociones, y de este modo prevenir la aparición de otros problemas futuros.


Mar 17, 2016 | Inteligencia Emocional, Psicología
La tristeza es una de las emociones básicas más “molestas”,junto al enfado, no por ello menos necesaria. Es una de las que denominadas negativas que, al igual que las positivas, cumple una función adaptativa y necesaria para el equilibrio psíquico y emocional. De hecho gracias a un buen manejo de la tristeza y expresión de esta emoción, nos ayuda a superar diversos momentos difíciles en nuestra atareada vida.
Con ella sentimos pena, soledad, pesimismo ante la pérdida de algo importante o cuando nos han decepcionado. La función de la tristeza es la de pedir ayuda, nos permite la reflexión y nos motiva hacia una nueva reintegración personal. Sin embargo, en la sociedad actual la tristeza no está bien vista y desgraciadamente suele suprimirse con graves consecuencias.
Desde la infa
ncia nos enseñan a reprimir la tristeza, a ocultar nuestras lágrimas y en su lugar mostrar nuestra mejor sonrisa.De este modo los niños y niñas crecen aprendiendo a ocultar la tristeza. Una parte muy importante de la educación emocional consiste en educar a nuestros pequeños para una adecuada gestión de las emociones negativas, permitiendo que cumplan su función y puedan así desaparecer.
A continuación presentamos una serie de “recetas” o “trucos” para ayudar a nuestros pequeños (y no tan pequeños) a manejar mejor esta emoción no positiva:
No te burles de su tristeza, ni dejes que otros se burlen de ella: es muy normal que cuando un niño/a llora, le tachemos de llorica o llorón y se hagan burlas.
La terapia del abrazo: ayudan no sólo a sentirnos bien, sino también a reducir la tensió
n y a aumentar la autoestima. El contacto físico del abrazo llena de energía tanto al que abraza como al que recibe el abrazo.
Hacer una lista de las cosas buenas que tiene. Le ayudará a ver todo lo bueno que tiene a su alrededor. A veces nos olvidamos de las cosas buenas de la vida. ¡Pero hay muchas! Escribe las tuyas (p.ej. Mi amigo Alberto…)
¡Habla!¡ Expresa! ¡Te escucho! tomate tu tiempo…
El papel de familiares cercanos, amigos o compañeros es fundamental. Es necesario que comprenda que no debe tener miedo a contar cómo se siente y a comentar a los demás cómo le pueden ayudar. Deja que te explique porque está triste, ayúdale a reflexionar gracias a la tristeza y a ir más allá. No se trata solo de llorar, sino de descansar y reflexionar. Además Permite su tiempo de duelo ante grandes pérdidas o acontecimientos adversos, ese proceso es necesario para el consiguiente reajuste.
Es importante tener en cuenta esto y educarles para que sean capaces de sentir todas sus emociones y expresarlas, de vivirlas y aprender de ellas para llegar a ser felices.


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