Feb 13, 2016 | Psicología
El desarrollo de las nuevas tecnologías ha generado un cambio importante en la forma de relacionarnos y comunicarnos. Gracias a Internet, las redes sociales, la conectividad y los dispositivos móviles, el mundo entero está más conectado que nunca. Vivimos en la sociedad del aquí y el ahora, de lo inmediato y de la necesidad de compartir con el resto del mundo todo aquello que nos ocurre.

Como todo descubrimiento, la tecnología tiene sus ventajas e inconvenientes. Todo depende del uso que le demos. El hecho de poder comunicarnos de manera inmediata con personas que se encuentran a kilómetros de distancia supone un avance incalculable y un alivio para aquellas personas que viven lejos de sus familias y amigos. Tener un acceso ilimitado a toda clase de información y poder mantenernos informados en tiempo real de lo que ocurre en cualquier parte del mundo es también algo inimaginable hace algunos años.
Pero como decíamos, no todo son ventajas y es que cada vez nos comunicamos más a través de los dispositivos móviles en vez de hacerlo cara a cara lo que hace que nuestras relaciones interpersonales se enfríen y se pierda el contacto directo. Es habitual hoy en día asistir a una cena informal con amigos y darse cuenta de que a nuestro alrededor un gran número de personas están más atentas de su dispositivo móvil que de lo que está ocurriendo en la mesa.

Muchas veces el uso de las nuevas tecnologías esconde dificultades para expresar sentimientos o mantener relaciones saludables. Quizá puede costar menos transmitir lo que sentimientos a través de estos dispositivos electrónicos que diciéndolo en persona. Por otro lado, habría que reflexionar sobre la calidad y la autenticidad de las relaciones que se establecen a través de esta vía de comunicación. La información que conocemos sobre la otra persona es aquella que decide ofrecernos y a veces no existen garantías de que sean datos ciertos. Este aspecto supone un riesgo que afecta a personas de todas las edades y en especial a los adolescentes que pueden ser más vulnerables a este tipo de engaños.
La película “Her” (Spike Jonze,2013) reflexiona sobre esta evolución en las relaciones interpersonales y va más allá planteando un futuro donde las personas mantendremos relaciones sentimentales con sistemas informáticos. Sus protagonistas son personas con dificultades para establecer relaciones sentimentales con personas reales que se sienten más cómodos hablando con estos sistemas informáticos inteligentes.
¿Será este el destino de nuestra sociedad?
Desde Ampsico recomendamos un uso responsable de las nuevas tecnologías para no perder nunca la esencia de lo que somos, seres sociales. No permitamos que la tecnología nos distancie, sino que enriquezca nuestras relaciones y nos acerque a nuestros seres queridos.
Feb 8, 2016 | educación, Inteligencia Emocional, Psicología
¿Sólo las personas con un elevado CI tendrán éxito? Durante mucho tiempo se ha mantenido la idea de que sólo aquellas personas con un elevado cociente intelectual (CI) eran las elegidas para tener una vida llena de éxito. Entonces, ¿aquellas con menor nivel intelectual están abocadas al fracaso? La respuesta a estas preguntas es un NO rotundo. Numerosos estudios han demostrado que el CI sólo determina un 30-40% del éxito académico. ¿De qué depende entonces ese tanto por ciento restante? Lo que sentimos, lo que pensamos, cómo actuamos y cómo nos relacionamos con otras personas constituye una parte tan importante o más que nuestro intelecto para disfrutar de una vida plena. ¿De qué le serviría a un abogado ser el primero de su promoción si a la hora de enfrentarse a un juicio no es capaz de percibir las emociones de su defendido o si ante un primer juicio perdido su frustración es tal que piensa que nunca será válido para desempeñar su trabajo?

Desde el momento en que nacemos, las emociones nos acompañarán a lo largo de nuestra vida y formarán una parte inseparable de quiénes somos. Por ello, es fundamental que seamos capaces de reconocer qué sentimos y por qué, aprendiendo a manejarlo de la forma más adecuada.
La familia es la primera escuela para el aprendizaje del mundo de las emociones, pero no es el único. Cuando los más pequeños crecen, el colegio se convierte en uno de sus entornos más habituales, dónde aprenden conceptos nuevos e interactúan con otros adultos y niños que al igual que ellos, llevan consigo sus propias emociones. Es por eso que el colegio pasa a ser uno de los lugares clave dónde continuar trabajando esa otra inteligencia necesaria para tener éxito, la INTELIGENCIA EMOCIONAL, es decir, la habilidad para percibir, usar, comprender y manejar de forma efectiva no sólo nuestras emociones, sino también las de los demás.
El informe Delors (UNESCO 1996) reconoce que la educación emocional es un complemente indispensable en el desarrollo cognitivo y una herramienta fundamental de prevención, ya quemuchos problemas tienen su origen en el ámbito emocional.
¿CÓMO PODEMOS PONER EN PRACTICA EL APRENDIZAJE DE LAS EMOCIONES DESDE EL AULA?
Para trabajar la Inteligencia emocional es necesario adquirir o potenciar cuatro habilidades básicas:
- Aprender a percibir y expresar las emociones. Dicen que la cara es el espejo del alma, y es que una de las formas más claras de reconocer las emociones es a través de la expresión fácil; también nos dará pistas el tono de voz o la postura corporal. Al desarrollar esta habilidad, Marta será capaz de reconocer que Lucía está triste, porque su boca se curva hacia abajo. Aitor, a su vez, reconocerá que siente alegría porque no deja de sonreír mientra
s practica su deporte favorito.
- Acceder y/o generar sentimientos que faciliten el pensamiento. Es la habilidad para tener en cuenta lo que sentimos cuando razonamos o tomamos una decisión y cómo afectan las emociones a nuestra forma de pensar. Por ejemplo, como Laura se ha equivocado en un problema de mates y eso la hace estar triste, piensa que ya no podrá ser profe de mayor y enseñar a los niños esa asignatura.
- Comprender las emociones. El manejo de esta habilidad permitirá integrar lo que sentimos dentro de nuestro pensamiento y etiquetar las emociones, además de conocer las causas que han generado nuestro estado de ánimo y las consecuencias de cómo actuamos. A través de la interiorización de esta habilidad, los niños serán capaces de ponerse en el lugar de sus compañeros y entender las emociones que puedan estar sintiendo. Laura no solo será capaz de reconocer que Lucía está triste sino que comprenderá que se sienta así por haber perdido su estuche favorito, ya que ella también se sintió mal cuando desapareció su cuento, y se acercará a ella ofreciéndole su ayuda.
- Regular las emociones. El aprendizaje de esta habilidad permitirá que los niños aprendan a controlar tanto sus propias emociones como las ajenas, intentando reducir las emociones negativas y aumentando las positivas poniendo en práctica distintas estrategias. Gracias a esta habilidad, Raúl y Víctor, que están discutiendo en el recreo sobre un juego, deciden hablar sobre lo que piensa cada uno y conseguir así llegar a un acuerdo con el que los dos se sientan bien, en lugar de gritarse o insultarse el uno al otro.
Conscientes de la importancia de trabajar tanto el plano emocional, los colegios de la comunidad canaria han comenzado a implantar durante este curso una nueva asignatura en su sistema lectivo: Educación Emocional y para la Creatividad, una materia obligatoria y evaluable que se imparte a los niños de 1º a 4º de Primaria, cuyo objetivo es “gestionar de manera eficiente los sentimientos utilizando la razón, además de expresar y reconocer las emociones y aprender a regularlas y controlarlas utilizándolas de forma productiva”.
Desde Ampsico qu
eremos aplaudir esta iniciativa de los colegios canarios y esperamos que en poco tiempo esta noticia pueda extenderse a muchos más centros y logremos que nuestras aulas también sean “emocionalmente inteligentes”.
“Educar a la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”
Aristóteles


Ene 31, 2016 | Psicología
Hace ya algunas semanas que hemos dado la bienvenida a un nuevo año. Normalmente este suele ser un momento en el que nos planteamos realizar algunos cambios en nuestra vida, o nos fijamos ciertas metas u objetivos a cumplir: apuntarse a un gimnasio, aprender un nuevo idioma, dejar de fumar… En un principio podemos tener buenas intenciones, comenzar muy motivados, pero puede que esas ganas iniciales vayan disminuyendo y acabemos desistiendo rápidamente, haciendo que todo quede en “agua de borrajas”.
Una de las primeras cuestiones sobre las que tenemos que reflexionar para no perder de vista nuestros objetivos consiste en preguntarnos qué es exactamente aquello que queremos lograr, definirlo de una forma concreta y específica, con el máximo nivel de detalle, y establecer un tiempo aproximado en el que vamos a llevarlo a cabo. En muchas ocasiones tendemos a definir nuestros propósitos de una forma vaga y ambigua, nos planteamos por ejemplo “hacer más ejercicio este año”; sin embargo, si hacemos una descripción en términos cuantificables, esto es, delimitar el número de días que vamos a ir al gimnasio o salir a correr, y además el tiempo que le vamos a dedicar diariamente, estableciendo incluso un intervalo horario para mayor exactitud, habremos dividido nuestros objetivos en otras más pequeños y asequibles.
Asimismo, es recomendable que nos marquemos metas alcanzables y realistas; ya sabemos que Roma no se conquistó en un día, por tanto, si hemos visualizado nuestro objetivo a largo plazo, parece adecuado establecer metas a medio y corto plazo para no rendirnos a las primeras de cambio.
Para que todo lo dicho anteriormente funcione, es importante además tener en cuenta algunos aspectos:
- Incorporar el objetivo dentro de las rutinas diarias (siempre que sea posible, los mismos días y la misma duración). De esta forma, lograremos consolidarlo como un hábito y será menos costoso ponerlo en marcha, acogiéndolo como una parte más de nuestra forma de vida.
- Flexibilidad y actitud abierta. Contar con la posibilidad de reformular las metas propuestas en un primer momento, adaptándonos a los cambios que puedan aparecer a lo largo del proceso encaminado a su consecución, teniendo en cuenta nuestras necesidades o posibles imprevistos que puedan surgir.
- Aprender a tolerar la frustración. No siempre los planes salen bien. Este punto está relacionado con lo que hemos referido anteriormente sobre marcarnos metas realistas y alcanzables, porque, de lo contrario, generaremos un sentimiento de fracaso si observamos que nuestras expectativas iniciales son demasiado elevadas y no se han cumplido.
- Valorar cada paso que demos, por insignificante que nos pueda parecer; cada pequeño avance nos va acercando poco a poco a la meta final y nos ayudará a convencernos de que el esfuerzo merece la pena.
Por último, hay tres palabras que resultan fundamentales para aproximarnos a nuestros objetivos: perseverancia, paciencia y constancia. Tengámoslas siempre muy presentes y permitamos que nos acompañen durante el camino hacia el logro de nuestros propósitos.


Sep 1, 2015 | educación, Psicología
En una mañana fría de mediados de septiembre se oye en un pequeño niño de 5 años un lloro inconsolable y asustado al ver a su madre como se aleja de la puerta del cole, donde sus lagrimas no paran de cesar mientras por dentro se pregunta, “¿porque me dejas aquí?, solo, de repente, sin tí, después de tres meses juntos?”, quizá no me haya separado ni un solo momento de mis padres en éste verano y, comparado con ese momento esto sea un infierno, o tal vez, no me hayan comentado todas las cosas positivas que tiene la emocionante vuelta al cole…
Cuando hablamos de estrés postvacacional se nos viene directamente a la cabeza un adulto, un retorno que a la mayoría se nos hace muy cuesta arriba. ¿En qué manera afecta también a los niños?…como en muchos casos todo depende de cómo nos lo planteemos. La solución no es pretender volver forzadamente con una molesta sonrisa de oreja a oreja, sino con firmeza y decisión. Esta vuelta es algo inevitable, por lo que si lo asumimos como algo natural y necesariamente “obligatorio” que es, se nos hará más llevadero. ¿Para qué vamos a sufrir por intentar cambiar o retrasar un momento que necesariamente tiene que ocurrir? Leyendo estas líneas parece que nos adentráramos en el mismo infierno, pero, realmente, hay gente que lo vive así, como una auténtica tragedia. Volvamos a retomar la pregunta ¿y a los niños cómo les afecta el estrés postvacacional?
Como cualquier cambio hay que gestionarlo, y tramitarlo de manera adecuada. La adaptación a la rutina tras las vacaciones puede ocasionar determinadas alteraciones emocionales y físicas conocidas como el llamado “síndrome de depresión post-vacacional”. Este es un trastorno que no sólo sufren los adultos, sino que también afecta a los niños que deben recuperar su ritmo habitual en cuanto a horarios, alimentación y actividades en muy poco tiempo y con la dificultad añadida de que, en el caso de los niños, es más complejo identificar esta pequeña crisis.
Los padres son los principales protagonistas influyentes de las reacciones de nuestros menores y como tales, debemos ser ejemplos de ello. Debemos fomentar todos esos aspectos positivos de la vuelta al cole y minimizar los posibles aspectos adversos, pero sin negarlos. Paralelamente la vuelta al cole de los niños supone frecuentemente un desahogo para los padres, pero a su vez no todos los niños lo viven de esta manera tan desahogada. Para ellos ha llegado el gran día, para unos bueno y esperado, para otros odiado y traumático.
Los posibles síntomas cambian en función de la edad del niño y de la intensidad del sufrimiento que presente, pero los indicios de este síndrome de depresión postvacacional en niños pueden incluir: insomnio, llanto, molestias digestivas, alteraciones emocionales, vómitos o diarreas.
Destaquemos ahora algunos aspectos que los padres deben tener en cuenta para ayudar a gestionar en sus hijos la hora de plantear la vuelta al cole:
- Los padres deben planificar el regreso de forma gradual. Fomentar la adaptación del organismo a los nuevos horarios. Reservar un par de días para que los niños se adapten a los horarios del otoño.
- Si los padres ayudan a identificar los aspectos positivos que tiene el final de las vacaciones, el niño se adaptará a la nueva etapa con muchas menos dificultades. Ver a los compañeros, volver a utilizar materiales de clase o volver a jugar a juegos que solo practicabas con tus compis de cole, puede ser alguno de esos ejemplos.
- Antes de que llegue este momento, es beneficioso hablarle de este retorno, a quienes verán, donde comerán, horarios orientativos…y también, durante el verano, es recomendable que se relacione con gente nueva, adquirir nuevas rutinas en campamentos, etc..Como mencionábamos en otro de nuestros artículos ” Los campamentos son un verdadero espacio de crecimiento y desarrollo emocional. Desarrollan la independencia, el sentido de la responsabilidad y la autonomía, el niño se habitúa a estar sin sus padres y a interactuar con sus compañeros y monitores. – ART. Campamentos de verano. Una opción con inteligencia (emocional) –
- Debemos evitar, en el caso de que rompan a llorar en su primer día, ridiculizar a los niños, llamarles bebés, compararles con amigos/compañeros que sonríen y no lloran. No debemos olvidar que cada niño canaliza sus emociones como puede o quiere. El llanto es visto como algo nocivo cuando en
realidad es su vía de escape, su manera de comunicar una emoción. Ese llanto es la cúspide de un amasijo de emociones que ni el mismo sabe controlar, a veces, ni saber si son por aspectos positivos o negativos: alegría por reencontrarse con los amigos, deseo de ver a su profesora, nervios por las cosas nuevas que vendrán, miedo por separarse de nuevo de los padres…¿ Que debemos hacer entonces? Debemos acompañarles, no enfadarnos, abrazarles y explicarles que les entendemos. ¿Tú como adulto no te has puesto nervioso un primer día de trabajo, en una entrevista o en cualquier situación importante en tu vida? El colegio es de lo más importante que sucede en la vida de nuestros hijos, los cambios, la novedad, el reencuentro, la separación de los padres. Todo ello lo convierte en un acontecimiento único. Y lloran…. lloran porque ellos aún no sienten vergüenza por mostrar sus emociones, lloran porque es su manera de dejar salir ese nudo que se les formó en la garganta.
- Por último tener paciencia. Los comienzos son complicados y debemos dejar su tiempo a los niños para continuar con su proceso de adaptación. Debemos lucir y sentir la mejor de nuestras sonrisas y desplegar nuestro cariño y comprensión para así poder mitigar los posibles contratiempo de la emocionante vuelta al cole.


Jun 20, 2015 | Psicología
¿Discutes con tu pareja durante las vacaciones?
Al fin está aquí el tan ansiado verano. Esta época del año suele ser la escogida por la mayoría de nosotros para disfrutar de un descanso. Tras un año de trabajo largo e intenso, muchas parejas necesitan desconectar de esa rutina, protagonista de su vida diaria. No obstante, a veces las vacaciones pueden traer consigo numerosos conflictos de pareja.
¿A qué se debe?¿Cuál es la causa de nuestros conflictos de pareja?
Con la llegada de las vacaciones ambos miembros de la pareja han de compartir un espacio y un tiempo en común más amplios. Anteriormente puede que no estuvieran acostumbrados debido a los quehaceres diarios de cada uno el trabajo, las tareas domésticas o el cuidado de los hijos.
Tomarse unos días de descanso supone que muchas parejas tengan que convivir dentro de un contexto relativamente desconocido para ellas, y esto puede ocasionar que se pongan de manifiesto ciertos problemas o dificultades que han estado latentes con anterioridad a la propia época estival. Es en este preciso momento cuando la pareja puede darse cuenta de que no existe una adecuada comunicación entre ellos, o de que no disponen de sistemas eficaces de resolución de problemas.
Además, podemos destacar el cambio evidente que se produce en las rutinas diarias de los miembros de la pareja. Los roles que han desempeñado hasta entonces se transforman durante las vacaciones. Tal vez uno de los dos no esté dispuesto a asumir ciertas funciones durante su tiempo de descanso. Esto podría desembocar en un nuevo conflicto.
Por otro lado, la planificación de las vacaciones también puede ser un motivo importante de discusión. Cada uno puede tener diferentes aficiones e intereses, por lo que en un principio no es fácil elegir un destino vacacional. Además, existen desacuerdos en cuanto al presupuesto del que disponen para gastar durante los días de descanso. Todo ello hace algo más compleja la toma de decisiones a este respecto.

Estas son nuestras recomendaciones para atenuar los conflictos de pareja que puedan surgir durante las vacaciones:
• Sed realistas. Intentad por un momento paraos a pensar acerca de qué es lo que esperáis de las vacaciones; y de si pensáis que en unos días podréis solucionar ciertos problemas que lleváis arrastrando desde hace tiempo. Conviene que ajustéis vuestras expectativas en torno a estas circunstancias.
• Respetad lo que le gusta al otro. Resulta muy enriquecedor que cada uno tenga sus propios gustos y aficiones. Así, podéis realizar actividades por separado sin necesidad de que uno de los dos tenga que “aguantarse”.
• Reparto de tareas. Como hemos dicho antes, uno o ambos miembros de la pareja tendrán que asumir tareas a las que quizá no estén habituados. Es fundamental negociar de forma equitativa quién se va encargar de realizar determinadas tareas. La idea es que ninguno perciba que el reparto es injusto, o se sienta perjudicado. Os recomendamos una app para facilitar el reparto de las tareas aquí.
• Flexibilidad. Tratad de dar un margen a la improvisación, no os sintáis frustrados ni decepcionados si en algún momento las cosas no salen como estaban previstas: decid no a la rigidez a la hora de planificar vuestros días de descanso.
• La importancia de la comunicación y el diálogo. En este punto, un aspecto crucial hace referencia a la escucha. Es importante mantener un diálogo abierto, en el que podamos sentir que se nos está prestando atención. Hay elementos de la comunicación no verbal que también hay que cuidar: tono de voz, rostro relajado, contacto ocular, etc.
Y un último consejo: ¡No dejéis hueco en vuestra maleta para los conflictos!

May 20, 2015 | Psicología
A muchos de nosotros, cuando nos paramos a pensar en la figura del psicólogo, la primera imagen que se nos puede venir a la cabeza es la de una persona sentada detrás de una mesa en una consulta o en un centro escolar atendiendo las necesidades que tienen sus distintos pacientes o estudiantes. Sin embargo, la labor de este profesional se extiende más allá del ámbito clínico, escolar o empresarial. En este artículo queremos centrarnos en el trabajo tan importante, necesario y muchas veces desconocido, que realizan los psicólogos en situaciones de emergencia o catástrofes como las ocurridas recientemente en el accidente ferroviario de Santiago de Compostela.
Ante una situación de crisis, donde se ve interrumpido de forma drástica el funcionamiento normal de los individuos y la respuesta de estrés alcanza niveles muy elevados, pueden darse una serie de reacciones normales ante una situación que no lo es en absoluto:
• Reacciones emocionales → Shock, ira, incredulidad, temor, culpabilidad, tristeza, desesperación, irritabilidad, pérdida de la capacidad de disfrute, etc.
• Reacciones cognitivas → Dificultades de concentración, confusión, distorsión de la realidad, baja autoestima, pensamientos intrusivos, distorsión de la realidad, etc.
• Reacciones biológicas → Fatiga, insomnio, hiperactivación, quejas somáticas, afectación del sistema inmune, pérdida de apetito, etc.
• Reacciones psicosociales → Aislamiento social, estrés en las relaciones interpersonales, abuso de sustancias, etc.
El papel del psicólogo en una intervención en emergencias y catástrofes en fundamentalmente preventivo. Tiene como objetivo ayudar a manejar crisis agudas de ansiedad o fuertes sentimientos de indefensión y desesperanza que suelen aparecer ante estas situaciones. No se trata de rebajar el dolor y el sufrimiento, tan intenso en estos casos, sino de orientar y ofrecer a las personas pautas y estrategias de afrontamiento que puedan evitar la instauración de problemas psicológicos futuros. Datos de estudios realizado en 2004 sobre las consecuencias psicopatológicas tras los atentados terroristas del 11-M en Madrid, indican que en la población general evaluada tras el incidente un 10,9% sufrió ataques de pánico, un 4% trastorno por estrés postraumático y un 8% depresión; en cuanto a las victimas afectadas en el atentado y sus familiares un 45% ha sufrido con posterioridad ataques de pánico, un 35,9% trastorno por estrés postraumático y un 31,3% Depresión (J.J. Miguel Tobal, A. Cano Vindel. I. Iruarrizaga, H. González y S. Galea, 2004); por último, en referencia al personal de emergencias que participó directamente en los operativos de rescate y ayuda a los afectados, un 13,9% experimentó ataques de pánico tras el atentado, un 1,2% trastorno por estrés postraumático y un 2% depresión (H.Gonzalez Ordi, J.J. Miguel Tobal, A. Cano Videl e I. Iruarrizaga, 2004)
Pero, ¿cómo interviene un psicólogo/a ante estas situaciones?
• Es fundamental elegir un lugar y un momento que reúna las condiciones estimulares adecuadas para poder poner en prácticas de forma efectiva las distintas habilidades.
• Sin duda la comunicación, tanto verbal como no verbal, es la herramienta más eficaz que tiene un psicólogo para trabajar en momentos de crisis. Es de gran importancia proporcionar a las personas afectadas la mayor información posible de lo que ha ocurrido, reduciendo así su incertidumbre. En este momento de la intervención se pone en conocimiento de los interesados datos fiables, como el personal implicado, los recursos que se han movilizado, los lugares de información constante, las intervenciones que se han realizado hasta el momento, etc.
• Explicar a los afectados la normalidad de sus respuestas tanto físicas como emocionales y cognitivas puede ayudar a
reducir su activación. Estas reacciones son normales, lo que no es normal es la situación a la que se están enfrentando.
• La facilitación de claves para poder hacer frente a sentimientos de indefensión, impotencia, juegan un papel fundamental en este tipo de situaciones, favoreciendo la vuelta a la normalidad.
• La expresión emocional por parte de los afectados se convierte en uno de los principales objetivos de estas intervenciones. Es importante mostrarse cercanos y respetuosos, especialmente con aquellos que no desean esa intervención. Mostrarse empático, mantener el contacto visual y sobre todo realizar una escucha activa, donde el afectado no se sienta juzgado sino arropado, permitirá una mayor descarga de emociones, pensamientos, etc. que aliviarán su malestar.
• Es esencial intentar que los niveles de activación no se disparen, para evitar así la aparición de un ataque de pánico. Para ello, se emplean distintas técnicas de relajación que permiten una reducción de la activación tanto a nivel cognitivo como fisiológico y motor.
Sin embargo, la labor del psicólogo en situaciones de emergencia no sólo se limita a los afectados y sus familias, sino que se extiende también al personal de emergencias que participa directamente en las labores de rescate y ayuda a los mismos. Estos profesionales no son inmunes a las secuelas psicológicas que producen las situaciones de crisis. Las respuestas que se producen ante la actuación en los momentos del rescate pueden afectar a estos profesionales a distintos niveles:
• Cognitivo: Hipervigilancia, confusión, pensamientos intrusivos, etc.
• Afectivo: Miedo, irritación, ansiedad, estado de shock emocional, etc.
• Fisiológico: Fatiga, mareos, taquicardia, dolor de cabeza, etc.
• Motor: Habla acelerada, incapacidad de descanso, gritos, etc.
No debemos olvidar que el personal de emergencias se ve sometido con frecuencia a la exposición repetida de situaciones de crisis. Por ello, para evitar reacciones negativas como las citadas anteriormente es de gran importancia reconocer el propio estrés e identificar los síntomas que aparecen. El terapeuta deberá mostrarse empático, realizar una escucha activa, explicarles la normalidad de sus reacciones ante situaciones de este calibre, proporcionarles apoyo y elogiar su esfuerzo además de facilitar descanso cada cierto tiempo o indicarles la posibilidad de cambiar de tarea si se considera oportuno, para no permanecer durante un espacio de tiempo prolongado ante el mismo estimulo aversivo. En los días posteriores al suceso, es importante realizar una reunión con el personal implicado donde se realizará una recapitulación de los hechos ocurridos con el objetivo de aliviar tensiones, ansiedad o cualquier sensación de malestar que pueda dar lugar a síntomas más duraderos.
A modo de conclusión, queremos destacar la importancia de la labor que realizan los equipos de psicólogos en situaciones de emergencia, donde es fundamental la necesidad de una intervención inmediata y eficaz, con el fin de que los afectados puedan pasar este difícil proceso de la mejor manera posible, evitando así la instauración de problemas emocionales posteriores. Por ello, la coordinación con el resto de personal de emergencias es imprescindible para lograr un mayor éxito en la intervención, donde cada uno de los equipos constituye un “eslabón fundamental de la cadena”


Comentarios recientes